El toreo en el siglo XXI por José Manuel Zapata

La Razón
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Cuando ayer me llamaron para que escribiese unas palabras acerca de cómo veo yo el futuro de la fiesta para este siglo aún joven, la verdad es que me sentí bastante abrumado. En gran parte por mi escaso conocimiento de cómo funcionan los mecanismos internos de la fiesta nacional, de la cual soy un modesto aficionado, que se emociona cuando tiene la suerte de asistir a alguna faena con hondura. Pero sobre todo, por la impotencia que siento en los días que corren, para adivinar algo de lo que nos deparará el futuro.
Pero reflexionando un poco he intentando pensar en el futuro del toreo, haciéndolo de forma paralela al mundo lírico, y he llegado a la conclusión de que mientras existan faenas, como la que Plácido Domingo nos regaló el otro día en el Real, con su «reencarnación» en Cyrano de Bergerac, el futuro de la fiesta estará asegurado. El sobrecogedor Tomás, el mágico Morante, el profesional Ponce, aseguran, no me cabe duda, que hay un mañana para algo tan nuestro, tan mágico a veces como es el toreo. Y Plácido tiene un poquito de cada uno de ellos.
Tengo dos grandes amigos, Rubén Amón y Emiliano Suárez, los cuales son grandes aficionados tanto a la ópera como a los toros y cuando me junto con ellos me doy cuenta de que ambas están muy vivas. Con un público que se emocione habrá siempre un futuro para esta tradición tan salvajemente bella.

José Manuel Zapata
Tenor