Música

ANÁLISIS / La chica con voz de contralto

Amy, la chica con voz de contralto
Amy, la chica con voz de contralto

Aunque lo suyo es la ópera, esta soprano es una apasionada de la música pop, incondicional, por ejemplo, de Robbie Williams.
¿Era una noticia esperada la muerte de Amy Winehouse?
Ha sido una verdadera sorpresa, pero su vida con continuos excesos ha acabado como era de esperar. Creo que, a pesar de conocer su trayectoria, nadie podía imaginarse un final tan abrupto.
¿Era una artista prefabricada?
Para nada. Cuando aterrizó en la música nos dejó con la boca abierta. Lo suyo era una ruptura con lo anterior. De ahí que se convirtiera en un fenómeno, porque era única.
¿Qué tenía de único su voz?
Era una voz de contralto, redonda. Su música era fresca, novedosa. Hablaba del pasado pero con la fuerza del futuro. Tenía un tesoro en la garganta.
¿Dónde están los límites para perdurar en un negocio como el de la música? ¿Los rebasó?
Los límites los pone cada uno, están marcados en la personalidad. Ella transmitía una imagen de debilidad, de falta de apoyo. Ni su entorno laboral –su casa de discos– ni su familia supieron, quizá, estar a su lado cuando pedía ayuda a gritos sin que nadie la escuchara. Intentó luchar, pero no fue suficiente. Cuando uno se enfrenta a un negocio como el de la música tiene que dejar el miedo fuera del escenario.
¿Qué huella deja?
Marca una época, qué duda cabe, y escribe desde el mismo momento de su muerte su propia leyenda con letras de molde en el mundo del arte. Ha sido una número uno, con un par de discos que son dos verdaderas joyas.