Marchas gloriosas por Eduard Escartín

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Parece que ha habido un golpe de estado callejero y Mas ha tenido una revelación y se encamina resuelto hacia la independencia. Al nacionalismo catalán, que ya tiene 100 años, siempre le ha ido mal la bullanga callejera, aunque fuera a su favor.

En 1907, Solidaridad Catalana convocó una manifestación monstruo, desde los carlistas hasta los republicanos, contra el Gobierno central. En 1909, con la Semana Trágica, Prat de la Riba pedía mano dura al jefe del Gobierno, Maura, y al Ejército. En 1917, se intentó suplantar el Parlamento español reuniéndose la Asamblea de Parlamentarios en el Parque, que fue disuelta por la Guardia Civil. Las manifestaciones de 1918-19 por el Estatuto desembocaron en la crisis social de los años 20 y la dictadura de Primo de Rivera. Macià, con la efervescencia y el entusiasmo de 1931, proclamó la república catalana, que duró una semana tras la amable visita de tres ministros del Gobierno central que le recordaron que república sólo existe la española. En 1934, Companys, después de que el Tribunal de Garantías Constitucionales le hundiera la Ley de Contratos y Cultivos, volvió a proclamar una república catalana y acabó sin Estatuto y encarcelado en un penal de Cádiz.

Mas ha de acordarse de que tras la gran manifestación del 10 de julio el PP subió de votos. Que no se deje engañar por su propia claque.