La OTAN se ofrece para evacuar a los 2500 europeos que siguen en Libia

Los socios europeos redoblaron ayer su respuesta a la crisis que ha desatado en Libia Muamar el Gadafi, a quien ya acusan de «crímenes contra la humanidad», y que ganó una nueva dimensión con la entrada de la Alianza Atlántica en juego.

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El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, ofreció la colaboración de la organización en las dos grandes prioridades del momento: la evacuación de los europeos y la asistencia humanitaria. El danés convocó una reunión de «consulta» en Bruselas con los embajadores de los aliados, pero horas antes ya indicó que la «OTAN tiene capacidades que pueden ser útiles y están disponibles» para ayudar de una manera «pragmática», además de poder jugar un papel como «coordinador», que hasta ahora realizaba la UE.

Ante los posibles roces que pudieran surgir entre la Unión Europea y la Alianza Atlántica, Rasmussen indicó que la crisis libia «es un ejemplo concreto de la necesidad de una estrecha cooperación y coordinación» entre ambas organizaciones. No obstante, no quiso hacer comentarios sobre una posible intervención en Libia, y recordó que tal hipótesis requeriría la legitimidad internacional. Los Veintisiete, por su parte, continuaron ayer dando prioridad a la salida de sus nacionales, aunque ya empezaron a preparar la ayuda humanitaria en caso de que se produzca la avalancha de refugiados que temen países como Italia. La Comisión Europea aprobó tres millones de euros de ayuda para las necesidades más urgentes. Además, cuenta con dos equipos de expertos en ambas fronteras de Libia, con Túnez y la oriental con Egipto, para evaluar las posibles necesidades que puedan llegar y «responder con celeridad». Bruselas también endureció su lenguaje para calificar la brutalidad del coronel Gadafi, al que ya acusan de perpetrar «crímenes contra la humanidad» después de haber bombardeado a su propia población. Es la posición que llevaron al Consejo de Seguridad de la ONU, Francia y Gran Bretaña, los dos socios europeos con silla permanente, y previamente coordinada con el resto de los Veintisiete, y que también respaldó públicamente la ministra Trinidad Jiménez desde Moscú.

Tras una condena inicial demasiado tímida al dictador libio, y una respuesta que se quedaba corta a la vista de los hechos que sucedían en el país norafricano, los europeos aceleraron ayer el paso, y también estaban dispuestos a defender sanciones contra el coronel en la reunión del Consejo de Seguridad.

El pasado martes, la Unión Europea aplazó apretar el puño con Gadafi ante la gran cantidad de nacionales que quedaban en Libia. No obstante la evacuación se ha acelerado y en las últimas horas ya sólo quedaban alrededor de 2.500 europeos.


La UE y EE UU imponen sanciones
Tras el titubeo inicial, la UE ha decidido impulsar sanciones para castigar la «masiva violación brutal de derechos humanos» de Gadafi. Defiende una congelación de los activos del dictador, así como una prohibición de viajar a territorio europeo. Respecto a un posible embargo de armas, desde el equipo de Ashton recuerdan que son los Estado los que tienen la responsabilidad de tomar la decisión. De hecho, los socios europeos han cancelado los envíos pendientes a Libia. EE UU también anunció ayer que impondrá sanciones unilaterales contra el régimen libio.