Esquerra retrocede hasta el quinto puesto por debajo de PP e ICV

La noche se presentaba fría para ERC. Las encuestas más optimistas les situaban siete u ocho escaños por debajo de los 21 diputados obtenidos en los comicios de 2006. Quizá por eso el candidato republicano, Joan Puigcercós, había deslizado la cifra de 15 diputados para salvar los muebles

Puigcercós, líder de ERC, ha reconocido el fracaso de su partido
Puigcercós, líder de ERC, ha reconocido el fracaso de su partido

Y quizá porque creer no es poder Esquerra escogió como sede electoral un hotel cercano al hospital de la Vall d´Hebron. Ya dice el refranero popular que más vale prevenir que curar.

Así las cosas, el portavoz de ERC, Ignasi Llorente, tuvo el papelón de analizar las primeras encuestas a pie de urna, en las que los republicanos pasaban de 21 escaños a diez.
Llorente, visiblemente compungido, señaló que «en todas las elecciones se utilizan dos tópicos: que la noche será larga y que todos ganan. Falso. Esta noche sólo hay un ganador –en alusión a CiU– y lo ha hecho con contundencia». Sobre el varapalo republicano, Llorente se limitó a señalar que «estas eran las elecciones más complicadas para ERC en sus 80 años de historia» y prometió a los votantes «que en el futuro no os fallaremos».

En cualquier caso, con los resultados parciales encima de la mesa, la fuga de votos republicanos ha pasado a engrosar las filas de CiU y ha dado vida al partido Solidaritat Catalana de Joan Laporta. Pero aún hay más. Esquerra ha sido sustituida por el PP como la tercera fuerza política más votada de Cataluña, un escenario difícilmente digerible para los republicanos.

Así, la caída libre que Esquerra comenzó desde que entró a formar parte del primer tripartito queda patente. Más aún, después de la lucha interna que vivió el partido el pasado verano entre Puigcercós y Josep Lluís Carod-Rovira. Ganó el primero y éste último ha preferido mantenerse en un discreto segundo plano hasta el final de la campaña. Hoy, no obstante, Carod-Rovira intervendrá en un conocido programa de entrevistas de la televisión pública catalana en lo que previsiblemente se trate de un ajuste de cuentas en toda regla.

Lo cierto es que, sin embargo, la caída de Esquerra era la crónica de una muerte anunciada. Las crisis internas, como la mencionada, el descontento de la militancia –que derivó en una escisión que dio luz a Reagrupament, Esquerra Independentista y los carodistas– y el pacto de gobierno con el PSC han llevado al partido a la situación actual. Esquerra Republicana obtuvo, con Carod Rovira al frente, 23 escaños en 2003 y 21 en 2006. Un caldo de cultivo perfecto para que CiU recogiera el voto descontento.

A Joan Puigcercós, pues, se le presenta un futuro turbulento. Tiene que hacer frente por un lado a las diferentes facciones escindidas y por otro, recuperar la credibilidad perdida entre sus votantes potenciales.