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OPINIÓN: MH y el flamenco

La Razón
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Un gran poeta como fue Miguel Hernández esconde interminables matices para ser explorados por los estudiosos. Algunos de ellos han sido puestos en evidencia, o recordados, recientemente, con motivo del centenario de su nacimiento, celebrado el pasado año. La bien ayuntada mezcla de lo popular y lo culto que alumbra toda su poesía ha sido subrayada en muchísimas ocasiones, pero nunca hasta ahora, que yo sepa, había sido marcada su intensa e íntima relación con el cante flamenco. Hacía falta un paciente y meticuloso investigador del arte jondo como es José Gelardo (autor, entre otras investigaciones, de biografías impagables sobre el Rojo el Alpargatero, el mítico «fundador» de los cantes mineros) para dejar a las claras esa incontestable investigación, al menos es la sensación que se obtiene tras la lectura de este libro que acaba de ser presentado en el Museo Ramón Gaya de Murcia: Miguel Hernández y el flamenco.Sabor a tierra, en un acto en el que intervinieron el propio autor y el periodista Pedro Soler. Se sabía que de manera explícita Hernández había escrito algunas letras flamencas. Pero el trabajo exhaustivo de Gelardo demuestra que muchas de sus composiciones están atravesadas por resonancias de letras flamencas, que el poeta oriolano conocería a través de cancioneros flamencos (por ejemplo, el de Demófilo), discografía e incluso contacto con cantaores, dado que en su pueblo, como en Murcia, existía la afición al cante, por no hablar de los poetas del 27 de los que fue amigo: conocida es la relación de Lorca con lo jondo. Y lo más importante: la pertenencia de Hernández al «espíritu de la tierra», tan natural al flamenco. Sorprendente e imprescindible este libro de Gelardo.