Vivir con la obligación de comer cada 15 minutos

Lizzie Velásquez
Lizzie Velásquez

Reside en Austin (Texas), y a sus 27 años Lizzie Velásquez convive con el sufrimiento de una rara enfermedad que le impide aumentar de peso aunque coma hasta 60 veces al día, en pequeñas proporciones. A pesar de que consume a diario entre 5.000 y 8.000 calorías, Lizzie, estudiante de comunicación, apenas llega a los 27 kilos de peso. La joven sufre desde que tenía ocho meses una enfermedad que sólo afecta a tres personas en todo el mundo.«Yo me peso regularmente y si gano unos gramos me pongo muy emocionada», dijo Lizzie. La joven universitaria no tiene un solo gramo de grasa corporal. Con dificultades puede hacer una vida normal porque se siente extremadamente débil y le cuesta en ocasiones mantenerse en pie.

El estigma de la anorexiaPequeñas raciones de patatas fritas, dulces, chocolate, pizza, pollo, pasteles, rosquillas, helados, fideos y tartas durante todo el día, un sueño para aquellos que no pueden dominar su apetito, pero una pesadilla cuando se trata de sobrevivir: «Es bastante molesto cuando la gente me acusa de ser anoréxica». Cuando nació, con un peso de 800 gramos, los médicos se encontraron que no había líquido amniótico, encargado de proteger al feto en el útero. «Nos dijeron que no tenían idea de cómo podría haber sobrevivido», dijo la madre de Lizzie. Años después, se le diagnosticó el Síndrome Progeroide Neonatal (NPS), que causa el envejecimiento acelerado, la pérdida de grasa de la cara y el cuerpo, y la degeneración de los tejidos.