Emilio Palacio / Periodista ecuatoriano: «Correa nos lleva al totalitarismo es peor que Chávez»

«Escúchenme bien –vocifera el presidente ecuatoriano, micrófono en mano– el presidente de la República no es sólo el jefe del Ejecutivo. Es jefe de todo el Estado ecuatoriano. Y el Estado ecuatoriano es poder Ejecutivo, es poder legislativo, es poder judicial, poder electoral, poder de transparencia y control social, Superintendencia, Procuraduría, Contraloría. Todo eso es el Estado ecuatoriano». Ésa es la visión política de Rafael Correa, que acaba de cumplir cinco años al frente de un país volcánico, en todos los sentidos, con un discurso beligerante contra los medios privados y con dos demandas multimillonarias que gana por ahora. Esta semana, una Corte condenó a dos periodistas a pagar al presidente ecuatoriano dos millones de dólares por un libro sobre los supuestos contratos de su hermano con el Estado. Es de esperar también que el mandatario gane una demanda de 40 millones de dólares contra tres directivos del diario «El Universo» y el ex columnista Emilio Palacio, condenados además a tres años de cárcel. Eso a no ser que los tres jueces de la Corte Nacional de Justicia a quienes les toque en suerte el caso se jueguen el cuello tras dos sentencias previas favorables a Correa.

El caso se inició con una columna de Palacio publicada por El Universo en febrero de 2011, en la que afirmaba que en el futuro Correa podría ser acusado de «cometer crímenes contra la humanidad por haber ordenado fuego a discreción» contra un hospital lleno de civiles, durante una revuelta policial el 30 de septiembre de 2010. Ese día el gobernante estuvo retenido más de nueve horas en un hospital policial del que fue rescatado mediante una operación militar, en medio de un intenso tiroteo. En esa jornada murieron cinco personas en Quito, algunas de ellas durante la acción de rescate. Correa consideró injurioso el comentario de Palacio, por lo que presentó la demanda contra el rotativo.

Desde el exilio en Miami, donde llegó el pasado 24 de agosto para escapar de la «persecución» del régimen junto a su mujer y sus dos hijos, Palacio explica a LA RAZÓN las razones que le han llevado a solicitar asilo en EE UU esta semana y la deriva «totalitaria» del régimen.

-¿Se considera un represaliado político?
-No lo digo yo. Así ha calificado esta persecución arbitraria media humanidad. Desde el «Washington Post», el «New York Times» o su propio diario. He recibido el respaldo de medio planeta, pero no hacia mi. Es un apoyo a la libertad de expresión. Me encuentro en un exilio forzado, pero no hay mal que por bien no venga. Ahora, a mis 58 años, después de 13 años como jefe de opinión de «El Universo», estoy en una casita pequeña en Miami con mi mujer y mis dos hijos de 19 y 7 años. Una casita que nos ha unido más.

-¿Entiende su hijo pequeño su situación?
-¡Cómo va a comprenderlo! Para él, Correa es como Gargamel.

¿Puede probar las acusaciones que vertió en la columna contra Correa?
No le quepa duda. Lo que ocurre es que el fiscal general no permitirá el derecho constitucional a no revelar la fuente que me entregó un vídeo con imágenes de Correa con los policías. Un vídeo que prueba buena parte de lo que escribí.

¿Qué pretende Correa con este acoso a «El Universo» y otros medios críticos?
Acabar con la libertad de expresión e instaurar algo peor que una dictadura: el totalitarismo más absoluto, que es aún peor. Han sido cinco años de persecución y dos juicios plagados de insultos, amenazas a mi familia y ataques.

¿Puede afrontar la sanción de 10 millones de dólares que, en principio, le corresponde?
No niego que mi sueldo como jefe de opinión estaba bien porque no soy un mal periodista. Pero tengo una casa hipotecada y dos coches, nada más.

¿Le ha dado tiempo a venderlo todo antes de escapar al exilio?
Eso quisieran saber los agentes de Correa. Mis bienes son insignificantes. No tengo acciones del diario, soy periodista. Sólo tengo una casa hipotecada. Que se la quede, con su hipoteca (ríe).

¿Ha tomado Correa la vía de Chávez?
Peor aún. La situación de la libertad de expresión en Ecuador es incluso peor que en Venezuela. Correa va acumulando juicios millonarios con los que se llena los bolsillos y se compra apartamentos de 600.000 euros en Bruselas. Ahora quiere quedarse con «El Universo», con una empresa que vale 30 millones de dólares. Sólo espero que mi renuncia en el diario el pasado 7 de julio sirva para salvar al periódico.

¿Denunciará su caso ante la justicia internacional?
De momento, ya está en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. No me rindo. Seguiré comiéndome los pocos ahorros que quedan y escribiendo el manual del asilado político.