La casa sin barrer

La Razón
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Imagínese conducir un coche por una carretera y encontrarse, en cada tramo kilométrico, con una indicación que contradice o anula la anterior o, mejor aún, a dos operarios discutiendo si ponen o no ponen un «stop», un determinado límite de velocidad o la señal de prohibido adelantar. Para volverse loco. Pues así es como nos están conduciendo desde el Gobierno: no se aclaran ni ellos mismos. Y entre unos y otros, la casa sin barrer. Mucho se habló de la extraña y un tanto incoherente medida de los 110. Tampoco entonces se ponían de acuerdo en si respondía a motivos de seguridad, de ahorro o a un mero afán recaudatorio. Nunca creí que atendiera al desvelo de nuestros dirigentes por nuestra seguridad, porque de ser así sólo les preocupaba que salváramos nuestra vida hasta el 30 de junio, fecha en la que caducaría su preocupación. Ahora andan a la gresca por si mantienen la medida o la quitan, con todo lo que eso supone. No es la primera vez que muestran su desacuerdo en algo que nos afecta y olvidan que están ahí para gobernar a los sufridos ciudadanos que seguimos esperando a que se pongan de acuerdo para reanudar la marcha de nuestra vida. Inaudito. La seguridad es algo primordial en la carretera y el Gobierno no la está mostrando. Si no sabe conducir o le aburre, debería dejar el volante a otro que sepa. Por nuestra seguridad, que es lo que importa, ¿no?