Pedro Osinaga: «Me queda todo por hacer»

Está empezando a respirar después de una mala racha. Primero, una operación de cadera que se complicó y le tuvo varios días en coma; luego, un cáncer de próstata del que ya ha salido, me dice, gracias a que se lo descubrieron a tiempo.

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Ahora vive en su casa de Segovia una vida distinta, sobre todo porque no trabaja, algo insólito en él, que nunca tuvo vacaciones. Viene aquí porque el próximo viernes LA RAZÓN regala a sus lectores la película «Venta por pisos», en la que él trabajó. «Recuerdo que buscaba piso junto a mi novia, Concha Velasco; eran historias relacionadas con la vivienda».

-Un tema muy actual...
-Ahora, más que por encontrar vivienda, porque si no pagas la hipoteca el banco te quita el piso y, además, creo, exige que sigas pagando la deuda, lo que me parece totalmente injusto. No me caen bien los bancos: te prestan un paraguas cuando no llueve y te lo quitan cuando llueve.

-El caso es que aquí, históricamente, todo el mundo quiere piso propio...
-Sí, es nuestra tradición. Los judíos, que son grandes comerciantes y entienden de estas cosas, no quieren piso propio. Prefieren alquilar. Otras culturas, lo mismo. Pero nosotros necesitamos un piso para casarnos.

-Me imagino que recuerda cómo se compró su primer piso...
-Fue en 1961. Lo compré en las afueras de Madrid, pagando letras, después de ahorrar mucho. Iba a casarme, pero como al final no me casé con aquella novia, vendimos el piso y repartimos el dinero.

Pedro vivió la eclosión áurea del ladrillo, «pero acabó como todos sabemos, y la explosión de la burbuja nos pilló a todos, a mí también. No, no soy pobre, pero ahora veo claro que la salud es lo más importante. Yo, afortunadamente, tengo pagado el jamón y la luz hasta...». En el 77 se frenó su carrera cinematográfica. «No hice más cine porque no podía: estaba siempre haciendo teatro, me gustaba más y, además, casi siempre tuve compañía propia. En "Venta por pisos"rodaba por la mañana para estar a las cinco en el teatro y hacer dos sesiones. Tenía compañeros que hacían dos películas a la vez. Una locura».

-Me imagino que da cierta rabia ser una estrella del teatro y que los del cine no lo vean.
-Conozco actores que no ven cine español porque, dicen, los directores de cine español tampoco ven teatro español. Han desaprovechado a grandes actores.

-Pero sí hizo mucha televisión.
-Sí, muchos espacios dramáticos, Estudios 1. Se hacía muy buen teatro en la televisión, había grandes profesionales. La de hoy no me gusta mucho. Sólo veo cine y deportes.

-Es navarro. Seguirá siendo del Osasuna, ¿no?
-Sí, y del Real Madrid. Lo malo es cuando juegan los dos, entonces tengo el corazón dividido.
Y nos ponemos a hablar de salud, que es lo que importa. Pedro salió de la operación de cadera que se complicó y después de un cáncer de próstata. Le digo que está vivo de milagro, y me dice que no, «de milagro, nada; estoy vivo porque me hago dos revisiones al año».

-Su gran éxito teatral fue «Sé infiel y no mires con quién». Siempre ha sido un tipo fiel, ¿verdad?
-Fiel al teatro y a mi mujer. Me gustaría ser más fiel a la religión. Pido tener fe, pero es muy difícil. Quiero creer, necesito agarrarme a algo, y de repente no lo encuentro.

-Cuénteme cómo vive ahora...
-Hago algo que no hacía antes: no trabajar. Paseo, juego al golf, leo en voz alta, como cuando memorizaba las obras. Echo de menos las fiestas de cuando iba de gira, los amigos de cada ciudad. Vivía mucho las fiestas. No soy nostálgico; creo que me queda todo por hacer. Pero de momento toca descansar...

Pareja joven busca casa
Mariano Ozores estaba detrás de esta comedia con tintes visionarios en la que varias parejas tratan de comprarse un piso. Corría el año 1971 y las cosas ya comenzaban a complicarse en lo que a tema inmobiliario se refiere. Ernesto (Pedro Osinaga) compartía inquietudes amorosas con su novia Margarita (Concha Velasco). Ambos formaban una pareja que ahorraba para adquirir una casita. Y es que sin una propiedad la boda se posponía hasta el infinito. Completaban el variopinto reparto José Luis López Vázquez, María Asquerino, Laly Soldevilla, María Kosty, María Isbert y Manolo Otero.