Cameron cumple 100 días como «premier» con el viento a favor

El conservador David Cameron, que logró acabar con trece años de Gobiernos laboristas en las elecciones del 6 de mayo, celebró ayer sus cien primeros días como inquilino del número 10 de Downing Street.

Cameron, en la puerta de su residencia
Cameron, en la puerta de su residencia

Tras pactar con los liberal-demócratas de Nick Clegg el primer Gobierno de coalición desde la Segunda Guerra Mundial, el líder «tory» se puso manos a la obra para cuadrar las endeudadas cuentas públicas británicas. Con un déficit del 11% del PIB y una deuda de 175.000 millones de euros, el nuevo Ejecutivo tuvo que anticipar un doloroso paquete de austeridad que obligará a los británicos a apretarse el cinturón durante bastante tiempo.

Sólo el gasto sanitario se ha librado de un tijeretazo de 7.300 millones de euros que ha afectado a todos los sectores de la Administración. La rapidez con la que el Gobierno ha adoptado su programa de ajuste ha sorprendido al semanario «The Economist», que califica a la coalición conservadora-liberal como el Ejecutivo «más osado» de Occidente por el carácter «brutal» de sus recetas, y pronostica que otros países, y no sólo las «tambaleantes Grecia y España, seguirán con seguridad el mismo camino».

Sin embargo, estas impopulares medidas no han pasado aún factura al flamante primer ministro. Según una encuesta de «The Guardian», un 46% aprueba la gestión del Ejecutivo, frente a un 37% que la rechaza.

Con Cameron de vacaciones en las playas de Cornualles junto a sus dos hijos y su esposa Samantha, que está a punto de salir de cuentas, le tocó ayer al viceprimer ministro Nick Clegg hacer balance de estos cien primero días. «Estoy realmente orgulloso de las reformas que hemos hecho, las reformas políticas, las reformas para mejorar la sanidad y las escuelas y los cambios en los sistemas fiscales y de pensiones», explicó el líder liberal-demócrata.

Es precisamente Clegg quien no sale tan bien parado de su paso por el Gobierno. La intención de voto de los «lib-dem» ha descendido hasta el 18% mientras que muchos de sus colegas de partido aún no se sienten cómodos en su pacto con los conservadores. Laboristas y «tories», con el 37% de los votos, empatan por primera vez en tres años.

Los sindicatos, en cambio, no son tan complacientes con la gestión del Gobierno. Denuncian que las clases medias pueden perder muchos beneficios, como los viajes gratuitos en transporte público o las pruebas oculares a partir de los 60 años, y amenazan con un otoño caliente.