Último adiós al líder del sindicalismo español

Numerosos rostros de la política y la economía destacan el papel de Marcelino Camacho durante la Transición

Cientos de personas se acercaron ayer a despedir al fundador de CC OO
Cientos de personas se acercaron ayer a despedir al fundador de CC OO

MADRID- La muerte durante la madrugada del pasado día 29 del histórico líder de Comisiones Obreras (CC OO), Marcelino Camacho, ha supuesto una severa convulsión para el panorama político y económico nacional, y en particular para el mundo sindical, que llora la pérdida de una de sus más representativas y carismáticas figuras.

El desfile de personalidades por la capilla ardiente del histórico sindicalista, que permanecerá abierta hasta las 11:30 horas de hoy, fue una constante durante toda la jornada de ayer. Numerosos rostros de la política, la economía y la cultura de nuestro país han querido rendir homenaje a la figura del fundador y primer secretario general de CC OO, y acompañar a la familia en el último adiós a Camacho.

Desde las 10:00 horas del viernes, cuando abrió sus puertas la capilla ardiente, instalada en el auditorio de la sede madrileña del sindicato que lleva el nombre de Marcelino Camacho, el trasiego de personas anónimas que se acercaron hasta el lugar para rendir tributo al histórico líder sindical reflejaba la aflicción y la tristeza que invadía a centenares de personas que despedían al que muchos consideraban su «líder», al tiempo que decenas de coronas florales llegaban a la sede del sindicato que lidera actualmente Ignacio Fernández Toxo.

Homenaje de la Corona
El Príncipe de Asturias, que visitó la capilla ardiente en torno a las 13:00 horas, expresó su pesar y su solidaridad a la familia, al sindicato y a sus compañeros y destacó el importante papel que desempeño Marcelino Camacho en la historia reciente de España. «La Corona quiere rendir homenaje y tributo a su figura histórica en la Transición española, en la defensa de los trabajadores y en la lucha por los derechos sociales», subrayó Don Felipe.

La visita del Príncipe coincidió con la llegada a la capilla ardiente del nuevo ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez, que se veía con Fernández Toxo por primera vez desde que los sindicatos mayoritarios, UGT y CC OO, anunciasen su intención de «calentar» el ambiente este otoño, convocando manifestaciones «masivas» contra las políticas económicas y sociales del Gobierno, así como contra la reforma laboral aprobada.

Gómez elogió el esfuerzo que Camacho realizó durante su vida, la cual estuvo «dedicada a la lucha y a hacer que todos los españoles seamos mucho más libres de lo que fue él durante su juventud y su vida activa», y destacó el alto precio que el líder sindical tuvo que pagar por su dedicación a la lucha por la democracia, en alusión a los cerca de catorce años de vida que Camacho pasó recluido en prisiones y campos de concentración.

Tampoco faltó a la cita el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, cuya visita estuvo marcada por los abucheos que recibió de parte de cuatro o cinco sindicalistas descontentos con la labor del jefe del Ejecutivo, pero que fueron rápidamente silenciados por otras de las personas presentes en la sala.


Vital para la democracia
Tanto los miembros del Gobierno como el resto de fuerzas políticas, así como el mundo sindical y empresarial, coincidieron en señalar la destacada contribución de Camacho a la Transición española para alcanzar la democracia. Por el álbum de firmas desfilaron, entre otros, el presidente del Congreso, José Bono, el vicepresidente tercero, Manuel Chaves, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, el histórico líder del PCE, Santiago Carrillo, el secretario general de UGT, Cándido Méndez, así como diversos ministros del Ejecutivo entre los que se encontraban el de Fomento, José Blanco, el de Industria, Miguel Sebastián, la ministra de Defensa, Carme Chacón, o la de Cultura, Ángeles González-Sinde.

Organizaciones empresariales como la CEOE o Cepyme elogiaron la figura del sindicalista y subrayaron su papel «clave», no sólo dentro del sindicalismo español, sino también en la transición.