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Giuseppe Tornatore: «Hoy día política es sinónimo de desconfianza»

Regresa a la ciudad donde nació para rodar «Baarìa», que abrió la Mostra de Venecia

Giuseppe Tornatore: «Hoy día, política es sinónimo de desconfianza»
Giuseppe Tornatore: «Hoy día, política es sinónimo de desconfianza»larazon

Hubo nervios en la Mostra de Venecia: hacía mucho que una película italiana no inauguraba el festival y los ojos de la prensa estaban clavados en «Baarìa», que se vendía como una superproducción a escala europea (25 millones de euros de presupuesto), con unas cifras de dimensiones épicas (200 personajes con diálogos, 35.000 extras, 200 técnicos y 1.400 músicos para interpretar la banda sonora de Morricone). Normal que Tornatore se mostrara tenso, sobre todo tras las declaraciones de Berlusconi, que consideraba el filme «una obra maestra». ¿Casualidad? No, por Dios: la empresa de Silvio, Medusa, se ocupó de financiar y estrenar la película en Italia. «Le estoy muy agradecido por decir que le gusta "Baarìa"», confesaba Tornatore en la Mostra, «pero eso no cambia mis ideas políticas, ni tampoco las suyas. Él seguirá pensando que los comunistas comen niños y yo seguiré pensando lo contrario».

Extrema austeridad«Baarìa» es el nombre en dialecto siciliano de Bagheria, la ciudad donde nació Tornatore el 27 de mayo de 1956. Territorio familiar al que vuelve por cuarta vez para explicarse a sí mismo desde ese tono nostálgico que le hizo ganar un Oscar por «Cinema Paradiso». «Debería haber hecho la película después, a los 60 años, pero mis productores insistieron y me dejé convencer. Tengo la sensación, eso sí, de que cierra un ciclo». La dimensión autobiográfica de la cinta está arropada por los vaivenes ideológicos que sacudieron Italia durante buena parte del siglo XX. ¿Quería hacer una cinta política, demostrar, como dice uno de sus personajes, que la política es bella? «Hubo un tiempo en que la política era bella. Me gustaba la idea de hacer una película sobre el mito de la política, sobre una época en la que ese mito, en Italia, era positivo, no como ahora, que es sinónimo de desconfianza». En 2009, el Gobierno italiano practicó recortes en las subvenciones a proyectos cinematográficos. Una política de extrema austeridad que contrasta con la generosa producción de «Baarìa». Tornatore se defiende: «Empecé con el filme hace tres años, cuando nadie podía imaginar la crisis que se nos venía encima. No me siento culpable por haber hecho una obra cara en tiempos de estrechez. Y si me preguntas qué me parecen las medidas tomadas por el Gobierno, te diré que son un error. La cultura no es un gasto, es una inversión», concluye.