Briatore a tres ricos por camarero

Ayer desembarcó en Marbella de la mano de su esposa, Elisabetta Gregoraci, para abrir la cuarta de sus discotecas aptas sólo para bolsillos generosos, un negocio que comparte con Alejandro Agag

Ustedes lleguen a Marbella y pregunten, que ya todos saben dónde está. Se llama Billionaire. Sí, la discoteca de lujo –de las de dorados en las orejas de los sofás y paredes blancas a las que sólo les falta el gotelé– con la que Flavio Briatore quiere dejar boquiabierta a la «jet set» marbellí. Aunque a Gunilla no se la conquista con cualquier cosa. Y a falta de posado de la Obregón, con él ha llegado el verano. Para hacerlo en condiciones, se dejó caer con su esposa, Elisabetta Gregoraci –sus escotes nunca fallan, su simpatía tampoco–. Les escoltó su socio, Alejandro Agag, para dar juntos su visto bueno a cada uno de los detalles del club . Que si este casquillo está aflojado, que si el rodapiés –que me gusta esta palabra– falla. Uno por uno hasta comporbar que el aforo de 300 «vips» no se superaba y sí se cumplía la media de tres clientes por camarero. Setenta mesas en total repartidas en 450 metros cuadrados de local y unos 300 de terraza, contados a ojo, baldosín a baldosín.Lo que El Canapero no pudo constatar es, si como dicen, el personal pagó los 20.000 euros que dicen que le tocaba soltar a aquel «agraciado» que quisiera hablar de tú a tú con él sobre Alonso en la mesa de uno de los exclusivos reservados o al menos los mil que pagarían los menos «vips». Hablar de dinero en estos casos es feo. Claro, que a uno no le extrañaría teniendo en cuenta que a las sucursales del magnate de la Fórmula-1 en Estambul, Cerdeña y Mónaco sólo entran los jeques de yate en la puerta –no como los sultanes que timan al Getafe– y los rusos con llantas de brillantes en el deportivo. Hay quien dice que la plantilla del Real Madrid le quiso acompañar en la apertura del local, pero El Canapero perdió noción de quién era quién cuando Briatore se puso a hablar de Alonso en lugar del cóctel ofrecido por la Meridiana del Alabardero. «Alonso tiene un 50% de posibilidades de ganar el mundial». Eso es apostar.

El Canapero

A examen
Convocatoria: apertura de la discoteca Billionaire de Marbella.
Nivel de famoseo: adinerados auténticos, alguno ostentoso. Claro, que ellos pueden.
Los canapés: estupendos. La Meridiana del Alabardero no falla.
Lo mejor: el exotismo de Gregoraci.
Lo peor: el calor, que ya pesa.
Valoración final: ****


OTROS SARAOS
¡Qué mona va esta chica siempre!
No falla nunca. Ni desentona. Se adapta a todos y cada uno de los «dress code». Y en la apertura del espacio de belleza de Tom Ford en El Corte Inglés. Y mira que Mariló Montero y Goya Toledo hicieron lo propio. Pero Mar gana una vez más.
A examen
Nivel de famoseo: alto, con la sorpresa de ver a Eloy Azorín, que se prodiga poco.
Los canapés: a la altura.
Lo mejor: la camisa negra de Goya.
Valoración final: ***

Entregados al mojito
Invitaba la compañía pero, sobre todo, las vistas a Tagomago. ¿Desde allí escucharían Norma y su novio a Elton John? De lo que no pudieron disfrutar fue de los mojitos. De vicio.
A examen
Convocatoria: Festival Bacardí Ibiza 123.
Nivel de famoseo: en el escenario, pongamos a Sting. A pie de playa, a Maxi Iglesias y Hugo Silva. Ellas lo valoraron.
Los canapés: embutido a granel.
Lo mejor: los mojitos.
Lo peor: el «look» de Iván Sánchez.
Valoración final: ****

Ni un «gracias, Sara»
Eva González vive tan feliz con su Cayetano, que no le envió a su ex Iker Casillas ni un «Felicidades» por la Eurocopa. Tampoco un «Gracias, Sara». Elegante.
A examen
Convocatoria: fiesta del Cava Rosado.
Nivel de famoseo: el maridaje Eva-Luis Media, perfecto.
Lo mejor:arroz con chipirones.
Valoración final: ****