«El reclamo» del Premio Primavera

Raúl del Pozo obtiene el galardón con una novela sobre el exilio en la posguerra

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«No quiero contribuir a la división de este país entre canallas y buenos. Es una novela sobre la posguerra, en la que ni los maquis son buenos ni los guardias civiles malos». Estas fueron las palabras de Raúl del Pozo al recibir ayer el Premio Primavera de Novela, dotado con 200.000 euros, por su obra «El reclamo», la historia de un antiguo guerrillero del maquis que se ve obligado a exiliarse en América del Sur, informa Efe. El autor de «Noche de tahures», «La novia», «La rana mágica» y «Ciudad levítica», definió «El reclamo» como «una catarsis, una novela dura que no tiene nada de ajuste de cuentas. Es una recreación de un puente, de un río que tiene vida, de unos hombres que se vieron sorprendidos por el paso de la Historia, aunque ellos no lo sabían. Muchos ingresaron en la guerrilla porque no tenían otro camino», subrayó Del Pozo.

Ni héroes ni villanos
El texto nos introduce en «una trama sin héroes ni villanos, porque los guardias civiles, por ejemplo, están hambrientos y muertos de frío. No se trata a los guardias civiles como un cuerpo represivo, de la misma forma que los maquis no son héroes épicos, sino personas llenas de contradicciones», aseguró el autor.
Por su parte, el escritor y miembro del jurado Antonio Soler afirmó que «El reclamo» es «una novela brillante de un autor brillante. Es un relato de máxima actualidad, porque el tema central es la Guerra Civil, pero este libro la aborda desde el presente, contando la historia de un grupo de guerrilleros». Soler añadió que algunas de sus tramas le han «permitido ver al maestro del periodismo Raúl del Pozo, que ha hecho una novela llena de reflexiones sobre la memoria histórica y, por tanto, de una actualidad rotunda, partiendo del estudio universitario de un ciudadano norteamericano».
El finalista de esta XV edición del premio, que recibirá 30.000 euros, ha sido el escritor y traductor barcelonés Alejandro Palomas, con la obra «El alma del mundo», según el fallo del jurado presidido por Ana María Matute, galardonada con el Premio Cervantes en su pasada edición. Otro de los miembros del jurado, Ángel Basanta, señaló que la novela finalista «es un estudio de la soledad compartida, trazado a partir de cuatro personas que, a través del diálogo continuo, van reconstruyendo sus respectivos pasados. Es una historia llena de ternura y poesía que trata de mostrar los sucesivos encuentros y desencuentros que se producen en la vida», aseguró Basanta. Halagado por la introducción, Palomas dijo que su novela resulta «muy cinematográfica, con un tipo de lectura que atrapa los sentidos».