El Custo más cálido

El colorido de Custo baja en intensidad, pero sólo en apariencia. Bajo el irónico título «Limpio, pero no tanto», el diseñador catalán ha renovado su paleta cromática. Tanto, que ofrece una colección en la que la gama de pálidos predispone a una sobriedad que sólo es inicial.

 
 

Esta primera impresión acaba diluyéndose con prendas muy trabajadas de lana en la base principal y, sobre ella, se superponen planos de motivos y aplicaciones.

En su propuesta para el próximo invierno, Custo Dalmau ha reducido el número de estampados para emplear colores suaves como punto de partida: «Es un trabajo de mucho detalle y manualidad», comentó el modisto horas antes de presentar su nueva colección en la Fashion Week de Nueva York. «El color es nuestro ADN y no acostumbramos a trabajar con tonos suaves, pero han sido un buen comienzo para renovar sin apartarnos de nuestra línea», explica.

El creador ha cosido tres colecciones: una infantil, Custo line –más casual– y la Pasarela New York, que resulta la joya de la corona al tratarse de una apuesta más arriesgada, en la que vuelca creatividad y nuevos aires.

En cuanto al estilismo, la imagen es contemporánea y rechaza cualquier referencia intencionada a una época. La idea es trabajar en el ahora, sin décadas que contextualicen los diseños. En referencia a los tejidos, la lana se adueña de la pasarela, aunque tampoco faltan las piezas de seda, acetato, piel sintética y terciopelo. Los colores neutros en las prendas actúan como el soporte sobre el que se montan aplicaciones y formas geométricas, que otorgan a los tejidos un gran relieve, que emula el efecto 3D del cine.

Cuellos de pelo y flecos

En cuanto a los estampados y coloridos, sello diferenciador de la casa, las gamas más estridentes y brillantes aparecen matizadas y camufladas. Sobre una base sencilla, imprime los detalles, entre ellos, cuellos de pelo sintético, abundantes flecos, sobre todo en abrigos que juegan a dar vida a los tonos ocres, y los jirones, que crean un efecto «collage».

Custo viste a la mujer con vestidos, leggins y botas altas, un «look» que impera sobre los conjuntos de bléiser y pantalón. Los escotes caen en forma triangular hasta el ombligo. En las piezas más ajustadas, las telas y las formas se relajan para marcar una figura sexy, pero sin caer en lo obvio.

Fiel a su estilo urbano e informal, prefiere a los hombres con un estilo muy invernal y funcional. Apuesta por los abrigos y las parcas, aunque el jersey es el verdadero protagonista. Tupidos y con grandes volúmenes, la superficie vuelve a sintetizar el lenguaje gráfico propio de la firma hilvanando la vía de la superposición y no la de la estampación.


Un sello inconfundible
«Nuestro proyecto se hizo grande en esta ciudad, porque en España las posibilidades de presentar un trabajo y que se conozca fuera no existen», sentencia Custo Dalmau, que lleva 15 años pisando la pasarela neoyorquina. Vimos desfilar a Andrej Pejic, muy codiciado por su aspecto andrógino. Y en primera fila, a Wyclef Jean, ex componente de The Fugees, que interpretó en su día junto a Shakira «Hips don't lie». «Mi prioridad radica en que el consumidor reconozca la prenda sin leer el nombre en la etiqueta», culmina el creador.