Investigadoras contra los recortes en I+D

Margarita Salas, Celia Sánchez-Ramos y María Blasco coinciden: el futuro está en la ciencia y el Estado debe financiarla.

Blasco, Salas y Sánchez-Ramos (de izqda. a dcha.) forman parte del jurado de las Bolsas de Investigación L'Oreal-Unesco por las Mujeres en la Ciencia
Blasco, Salas y Sánchez-Ramos (de izqda. a dcha.) forman parte del jurado de las Bolsas de Investigación L'Oreal-Unesco por las Mujeres en la Ciencia

MADRID- Celia Sánchez-Ramos es una de las científicas españolas más activas y, según la ONU, la «mejor inventora del mundo», por lo que la Organización le ha otorgado este año a esta profesora de Óptica Física de la Universidad Complutense el Gran Premio Internacional de las Invenciones, una especie de «Nobel de los inventos», por un sistema desarrollado para reconocer la cara interna de la córnea, algo muy últil en sistemas de seguridad. Le gusta «representar a España como mejor inventora, pero no por mí, sino para demostrar que podemos llegar hasta ahí». Sin embargo, es consciente de que su caso es una excepción en un país que ocupa los últimos puestos internacionales en patentes. Ahora, y como miembro del jurado de las Bolsas de Investigación L'Oreal-Unesco por las Mujeres en la Ciencia, quiere hacer un llamamiento a las jóvenes para que sigan su ejemplo. Y asegura que sólo con recursos económicos y un cambio cultural, España ocupará el lugar que merece en la ciencia.

«Hace falta encontrar una vía para que la gente sepa que la ciencia forma parte de su vida. Es el medicamento que te tomas, el coche que conduces... y en España tenemos personas muy bien formadas. Sólo falta una red que permita sustentar económicamente todo esto, pero eso ya depende de los políticos», asegura. Sobre los recortes en I+D del Gobierno, Sánchez-Ramos cree que «se puede recortar de otros lugares» y reclama al Ejecutivo que «rectifique, que es de sabios», y que «vuelva a la apuesta por la ciencia de los primeros años», porque el tijeretazo «no sólo afectará a la comunidad científica, sino a nuestra sociedad y a nuestra posición en el mundo». «La ciencia –señala– no ha de entenderse como gasto, sino como inversión. Y a los científicos se nos debe exigir y evaluar de forma permanente».

Y es que, hablando con la investigadora, parece claro que nuestro país sigue instalado en el «que inventen ellos». «España es uno de los últimos países de Europa en patentes, y Europa está por detrás de Estados Unidos», lamenta. «Hasta hace tres o cuatro años nuestros gobernantes no eran conscientes de que las patentes son importantes». Eso se traduce en que muchas investigaciones son publicadas antes en los «papers» de las revistas científicas, que «acaban con la novedad», que en forma de patente, lo que merma aún más la capacidad científica española.

Pero, para esta investigadora, no sólo el apoyo económico y gubernamental son necesarios para sustentar la ciencia. Hace falta un cambio más profundo. Y en nuestro país «no se premia el esfuerzo». Para Sánchez-Ramos, «en una carrera científica tienes que saber que te vas a caer y que te tienes que levantar. Por eso valoro tanto el esfuerzo. Es lo que al final vale, porque otras cosas te vienen dadas, pero hay que sudar la camiseta». Se lamenta de que «en el sistema educativo todo se regalaba, y eso hay que subsanarlo. Siempre soy optimista, pero por ahí no vamos bien».


Jóvenes sin estímulo
Ya es sabido que la excepcionalidad va ligada a la vida de Margarita Salas, una de las grandes investigadoras de nuestro país, que se formó en Nueva York en el laboratorio del Nobel Severo Ochoa, que dirige un grupo de investigación en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa y que es miembro de varias academias, entre ellas la Española, donde ocupa la letra «i». La persona que actualmente tiene en sus manos la capacidad de negociar los presupuestos de Ciencia en España, la ministra, es una ex alumna a la que dirigió el doctorado y con la que mantiene una buena relación. «Hemos hablado, pero nunca he sido asesora de la ministra», explica. Cuenta que después de presentarse en el Consejo de Ministros el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2011, la ministra «me telefoneó contándome que había luchado con todas sus fuerzas para que no hubiese recortes en investigación». Margarita Salas puntualiza que, en realidad, no los ha habido y que las informaciones sobre este aspecto son confusas. La investigadora aclara que el 7% de recorte que ha sufrido el Ministerio «sólo afecta al capítulo de Personal, porque la parte de financiación de proyectos se ha congelado y, tal y como está la situación, esto es una buena noticia». Sin embargo, el año pasado llegó a firmar un manifiesto, con otros colegas, expresando su preocupación por los recortes en los presupuestos previstos para 2010.

Salas tiene claro que «la investigación es básica para el desarrollo de un país y lo importante es que el Estado mantenga o incremente los presupuestos para la investigación básica, porque de ahí vienen las aplicaciones que se puedan hacer». Cree que las empresas privadas deberían contribuir más a financiarla, tal y como ocurre en otros países, como Alemania, donde las empresas pagan el 66% de la investigación. «No obstante, lo importante es que el Estado financie la investigación básica, porque sin ella se nos va la gallina de los huevos de oro», añade.

Margarita Salas repara en el hecho de que ser investigador no sea ya una profesión atractiva para los jóvenes. «Falta estímulo para que las nuevas generaciones se dediquen a ello. Están desanimados porque no ven que esta profesión tenga una salida clara». Además, los salarios no son una maravilla. Ahora bien, en España «hay muy buenos laboratorios con buena investigación» y para hacer una tesis doctoral «no hace falta marcharse al extranjero, aunque para una fase postdoctoral es conveniente irse fuera y aprender otros sistemas, conocimientos y visiones».

Cree que si hay algún rasgo importante que importar en el modo de trabajar de otros países es el sentido de la competitividad que tienen los americanos. «Estuve tres años en la Universidad de Nueva York y de ahí aprendí casi todo lo que sé de biología molecular y un modo de trabajar competitivo».

Salas también ha participado como jurado en la selección de las cinco candidatas de entre 254 que se han presentado a las Bolsas de Investigación L'Oreal-Unesco por las Mujeres en la Ciencia. «Son proyectos en Ciencias de la Vida y son investigadoras buenísimas. Estas ayudas son muy importantes para las jóvenes que quieren empezar una carrera independiente».


Los recortes
La vicedirectora científica del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal 2010 en el área de Biología, María Blasco, dice con insistencia que en un momento de crisis severa como la que estamos atravesando «lo último que hay que hacer es recortar inversión en ciencia e innovación, porque sólo mediante la innovación se puede cambiar el modelo productivo basado en el ladrillo y sólo generando descubrimientos científicos básicos se puede hacer innovación». María Blasco pone como ejemplo el CNIO, donde «tras cinco o seis años de ser un centro puntero en cuanto a descubrimientos básicos, estamos empezando a ver los primeros resultados en innovación con la generación de nuevas empresas que emergen directamente de los descubrimientos hechos en el CNIO».

Claro que los recortes en I+D siempre afectan a los que están en peor situación. Es decir, «a los investigadores más jóvenes, los que están esperanzados en conseguir una posición estable o financiación para sus primeros pasos como investigaciones independientes». Blasco tiene claro que no podemos seguir dependiendo del turismo y de la construcción, por eso insta a que nos fijemos en los países más desarrollados del mundo, que precisamente son los que tienen más desarrollo e innovación.

En otros terrenos, esta científica considera que la paridad no ha llegado aún a la carrera investigadora. «A pesar de que hay más mujeres que hombres que estudian la carrera de Biomedicina, esta tendencia se invierte en los puestos más altos de la carrera investigadora», es decir, cuando hablamos de directores de departamentos o de centros, donde hay muchos más hombres que mujeres. Por eso ve con muy buenos ojos, igual que Salas y Sánchez-Ramos, iniciativas como la de L'Oreal, que destina fondos para ayudar a mujeres que están a punto de iniciar su propio grupo de investigación.


Currículos eminentes
- Celia Sánchez-Ramos. Profesora de Óptica Física de la Universidad Complutense de Madrid. Ha inventado un sistema para reconocer la cara interna de la córnea.
- Margarita Salas. Una eminencia en España. Discípula de Severo Ochoa. Miembro de varias Academias.
- María Blasco. Es la vicerrectora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas.