Envidia sana por Nacho Villa

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Tengo que reconocer que después de los primeros días de celebración de los Juegos Olímpicos de Londres, me aflora una permanente envidia sana sobre una cita olímpica que, sin duda, correspondía organizar a Madrid, y que en aquella triste jornada de Singapur, algunos miembros del Comité Olímpico Internacional se dejaron llevar erróneamente y le dieron a Londres unos Juegos, que por oferta, historia y justicia eran para Madrid. Pero en fin, lamerse las heridas sirve para poco, y ahora lo importante es pensar que los de 2020 serán para nosotros. Ya no hay excusas de ningún tipo para no concedérselos a la capital de España.

Y hablaba de envidia sana puesto que estos días no puedo dejar de preguntarme, aunque sea de forma inconsciente, ante cada prueba que veo disputarse en estos Juegos dónde se desarrollarían en Madrid. Y me figuro la Caja Mágica llena a reventar; y el Palacio de Deportes con la selección española de Baloncesto; y el Bernabéu con el fútbol; y la Peineta con el Atletismo; y la Casa de Campo y el Paseo de la Castellana, y el río Manzanares, y todas las instalaciones previstas para su construcción.

Detrás de cada imagen de Londres intuyo la imagen correspondiente de Madrid y siento envidia, envidia sana; aunque con un evidente regusto de injusticia. Estos Juegos Olímpicos eran para Madrid sin duda. Llegarán seguramente los de 2020; pero estos Juegos habrían reconocido una realidad: el deporte español se encuentra en el mejor momento de su historia, y eso levanta demasiadas envidias.

En fin, en todo caso disfrutemos de los Juegos Olímpicos. ¡Y que gane el mejor!