«Hay poca afición que entienda»

Los dos artistas actúan en el Teatro de la Abadía dentro del festival Suma FlamencaCuándo: Mañana, a las 20: 30 horas. Dónde: Teatro de la Abadía. Cuánto: 20 euros. 

Acaban de terminar los ensayos y hace calor, pero la edad es la edad y se prestan joviales a la sesión de fotos. Disfrutan del momento. Son 24 los años de «Kiki» Morente y 14 los de José Fernández «Tomatito». Sus apellidos forman parte de la mejor estirpe de la aristocracia flamenca. Enrique es el hijo del genio de Granada. Lleva el flamenco en las venas y desde pequeño sabe lo que es vivir rodeado de artistas. «Tomatito» es hijo del guitarrista almeriense acompañante de Camarón. Con sólo 13 años decidió seguir la estela familiar que comenzó con su bisabuelo Miguel Fernández Cortés «El Tomate». Llega a Madrid después de haber actuado con su padre y en festivales como el del Cante de las Minas. Será el sábado en el teatro de La Abadía dentro del festival Suma Flamenca 2012, arropados por los hermanos Antonio Carbonell y José Carbonell «Montoyita», que darán la alternativa a su sobrino Enrique y al biznieto de «El Tomate». Dos generaciones de cantaores y guitarristas en el escenario herederos de una saga que tiene en ellos y en los hijos de otros flamencos ilustres –como Rancapino o Gabriel de la Tomasa– una juventud que viene con fuerza pidiendo paso.

-¿Es su primera actuación en Madrid como cabeza de cartel?
-Morente: Hemos venido acompañandos. Es la primera vez que hacemos algo tan importante, aunque venimos de tocar juntos.
-Tomatito: Yo estuve en febrero tocando la guitarra como solista en la Casa Encendida.

-¿Les da respeto esta plaza?
-T: Claro que sí. Aquí hay mucha afición y el nivel está muy alto. Es mucha responsabilidad.
-M.: Madrid es Madrid, e impone, pero yo respeto cualquier sitio. Estamos con muchas ganas.
Para Morente es importante tener a sus tíos como padrinos para darle la alternativa, sobre todo en esos momentos previos entre bastidores, pero «cuando estás arriba en el escenario eres tú y ahí ya no hay padrinos que valgan», apostilla. Se le ve maduro y con las ideas claras. Para Tomatito, más joven, la guitarra es su mejor medio de expresión.

-¿Qué consejos familiares han recibido?
-M.: Las familias no dicen que hay que estudiar y ser responsables, pero, sobre todo, que estemos tranquilos y que salgamos a disfrutar con lo que hacemos. Si disfrutas, los demás también lo hacen.

-Vienen de dinastías con historia y prestigio, ¿Cómo las ven?
-T.: A mí, mi familia y mi padre, me infunden respeto. Para ellos el flamenco es y ha sido su vida. No hacen otra cosa. Así es como se sienten bien, tocando la guitarra y cantando.
-M.: Mi padre es la música en persona. No digo el flamenco, digo la música. Era capaz de sacar un acorde de cualquier ruido y amaba todos los estilos. El venía del cante jondo, pero hizo otras músicas. Era más que un flamenco. De mi hermana Estrella diría que es una artista del siglo XXI.

-¿Cuáles son su referencias, los maestros?
-M.: Me gusta el flamenco antiguo, los cantes viejos que son los fundamentos del cante: Manuel Torres, la «Niña de los Peines»…, pero también artistas de ahora como Pitingo. Hay que escuchar de todo y aprender de todos, aunque la base sean los cantes antiguos, que son lo primero. En ellos están los cánones del flamenco. A mí me gusta la música buena y también me van el fado, el pop, el reggae…
T.: Yo escucho a los grandes de la guitarra. Sabicas era un genio, Paco de Lucía…pero quien más me ha marcado ha sido mi tío, el Niño Miguel. Desde pequeño me gustaba escucharlo y siempre he visto en él algo diferente.

-¿En qué momento creen que está ahora el flamenco?
-M.: Creo que estamos en un momento algo más feo que antes. Falta afición de verdad. Hay muchos aficionados que van a conciertos y festivales, pero afición que entienda, son cuatro. De ahora me gustan algunos como Poveda o mi hermana, pero no hay cantaores como los de antes. Aunque me gusta lo bueno y eso no tiene época.
Y apostilla José: «Hace falta afición, que se escuche más flamenco y abrir más las puertas a gente joven que es buena y no tiene oportunidades de salir tal y como está ahora esto. Antes se juntaban 50 cantaores en un festival y se tiraban cantando toda la noche hasta la madrugada, y se echa en falta eso. Creo que hay que darle frescura, pero sin perder la clase.

-¿Están partidarios del purismo o son abiertos a la evolución?
-T.: A mí como artista me gusta crear mi propia escuela, tener una personalidad y, aunque toque temas de otro, hacerlos míos. Da igual si es fusión o no, lo importante es que suene a ti. Mi padre ha hecho otras músicas, como el jazz, ha tocado con Michel Camilo y otros artistas, pero a mí no me va eso. Yo prefiero el flamenco.
M.: Yo soy moderno, escucho muchas músicas y me gusta la fusión. Hay que partir de la base, no perder de vista los fundamentos, pero soy partidario de mezclar la música.

-Creen que su apellido puede ser una ayuda o una carga?
-M.: Las dos cosas, con un potencial fuerte cada una de ellas. Te crea una presión que te empuja a tener más ganas, pero impone. Para mí es una responsabilidad, no un inconveniente y, sobre todo, un privilegio.
-T: En un principio es una ayuda porque te dan oportunidades. Aunque no se puede pensar en eso porque así no vas a ningún lado. Al final eres tú y si no vales, no vales.

 

DOS CLANES CON PEDIGRÍ
- Enrique y Estrella Morente son hijos del maestro «granaíno» y Aurora Carbonell y Antonio Carbonell, hijos del guitarrista Pepe Carbonell «Montoyita». José Carbonell «Montoyita», es la tercera generación.
- José Fernández «Tomatito» es hijo de José Fernández Torres, «Tomatito». Su bisabuelo es Miguel Fernández «El Tomate» y su abuelo, José Fernández Castro, le preceden.