Música

Robin Gibb deja la pista de baile vacía

Fue el rey de la pista, el ídolo de los 70, el responsable de los acordes que movieron el cuerpo de John Travolta en «Fiebre del sábado noche». Fue un luchador y un hombre que jamás concibió la vida sin música. Robin Gibb, de Bee Gees, ha muerto a los 62 años tras una larga batalla contra el cáncer. La enfermedad le fue diagnosticada en 2010, cuando tuvo que cancelar una serie de conciertos aquejado de fuertes dolores de estómago. En los últimos días había recuperado la conciencia tras estar varias semanas en coma a causa de una neumonía, pero el domingo su familia dio la triste noticia.

Baladas y música disco
La radio no dejó ayer de repetir sus éxitos. Con temas como «Massachusetts», «I've Gotta Get a Message To You», «Lonely Days» y «How Can You Mend a Broken Heart», el grupo vendió más de 200 millones de copias en todo el mundo. Nacido en la Isla de Man, Robin se mudó con su familia a Manchester cuando era un niño. Fue allí donde hizo sus primeros pinitos en el escenario junto con su hermano gemelo, Maurice –fallecido en 2003– y su hermano mayor, Barry, aunque el trío maduró después en Australia donde llegó a conseguir su propio show en la televisión. En 1967, cuando los Gibb regresaron a Reino Unido, su carrera musical despegó con composiciones de rock psicodélico como «New York Minning Disaster 1941». La década de los 70 fueron sus años de gloria. La mezcla de baladas y música disco les ayudó a vender 35 millones de copias de «Spirits Having Flown» (1979). Además de sus propias letras, también compuso para Diana Ross y Destiny's Child, y fue productor de Barbra Streisand, Jimmy Ruffin y Dolly Parton.

Durante su carrera en solitario publicó seis álbumes que lograron varios números 1. El más reciente en 2009, una nueva versión de «Islands in the Stream». Su última actuación tuvo lugar en febrero, en un recital benéfico en favor de soldados heridos en el teatro Palladium de Londres. Robin tenía tres hijos, dos de su primer matrimonio y uno fruto de un segundo enlace con Dwina, y vivía entre sus casas de Miami y Thame (Inglaterra). El locutor Paul Gambaccini lo describió ayer como «una de las figuras más importantes de la historia de la música británica. Todo el mundo debería saber que sus composiciones sólo fueron superadas por Lennon y McCartney».

 

Ritmo en el ADN
Desde los Jackson Five, cuna de Michael Jackson, hasta Jonas Brothers, pasando por los irlandeses The Corrs. Los grupos compuestos por hermanos, como los Bee Gees, siempre han estado presentes en el panorama musical. Y la fórmula parece que funciona porque son capaces de lograr los primeros números de las listas. Mecano, Greta y los Garbo, Ketama y Estopa son un buen ejemplo.