El nulo efecto Goya

Por mucho que los escotes, en ocasiones, puedan llegar a eclipsar a las películas ganadoras, la verdadera intención de los premios cinematográficos es llevar a los telespectadores / lectores / oyentes a las salas.

Los cines españoles siguen perdiendo espectadores

Una forma de conseguirlo es obteniendo el favor del jurado de unos premios como los Goya. No digamos ya si eso sucede con los Oscar. Cualquier excusa sirve para fortalecer el «star-system». Salvando todas las distancias, algo así ocurrió cuando un grupo de ilustres de nuestra cinematografía se reunió hace más de 25 años. Aquello fue el embrión de la Academia de Cine, que, cómo no, imitó al siempre criticado Hollywood con un premio patrio.

Tiempo después nos toca evaluar la capacidad que tienen las nominaciones y los galardones para atraer al público a la taquilla. Aunque ha habido casos memorables en los últimos años, como «El bola» –ópera prima de Achero Mañas– o «La soledad», de Jaime Rosales, que logró gracias al cabezón acabar con la etiqueta de película ultraminoritaria. Aún habrá que esperar a ver el resultado final en forma de premios, pero el de las nominaciones ha sido un tanto desolador. La Academia decidió retrasar la lista de nominados a enero para buscar mayor aliento del público, pues en diciembre, los reestrenos de los filmes con más opciones se veían eclipsados por los filmes navideños. No se puede afirmar que lo haya conseguido.

Datos elocuentes

Aquí están las cifras: Empecemos por la mejor, «También la lluvia». El filme de Icíar Bollaín retrasó su estreno hasta el primer fin de semana de 2011, los distribuidores jugaron con la paciencia del público, que ya había oído de la buena acogida que tuvo en Toronto y Valladolid.

Además, días después, en la lista de nominados, le tocó uno de los mejores puestos. Pues bien, la cinta protagonizada por Luis Tosar y Gael García Bernal ha cuajado una gran taquilla lejos de las expectativas: 3,1 millones. Poco mejor es el balance de «Balada triste de trompeta», a la que Tarantino impulsó en Venecia con dos galardones y que los Goya definieron cuantitativamente como favorita. Gerardo Herrero, su productor, que buscó colaboradores franceses, no está especialmente orgulloso de los poco más de dos millones de euros que ha recaudado el filme. «Pan negro», para muchos la tapada de esta edición, tampoco puede presumir de ser un taquillazo. Ha hecho una caja de un millón de euros, la cuarta parte de su presupuesto. A pesar de ser una de los filmes con más opciones, no está en la cartelera de casi ninguna de las principales ciudades. Algo parecido ocurre con «Enterrado», de Rodrigo Cortés, el filme español sorpresa a nivel internacional. Quizá esta aventura dentro de un ataúd sea el estreno nacional que llegue a más salas comerciales de todo el mundo, pero la audiencia española no la ha recibido así. Los dos millones de recaudación están a punto de cubrir el presupuesto total, pero resulta lamentable que solamente pueda verse en una sesión de madrugada en Madrid y en el resto de capitales apenas la recuerden. Esperemos que con el premio gordo la suerte de estas cintas cambie.

¿Quién tiene más posibilidades? Pues todo parece depender de cuándo votara el grueso de los académicos. Si como adelantó Bollaín, lo habían hecho mayoritariamente antes de la «espantda» de De la Iglesia a causa de la ley «antipiratería» es más que probable que «Balada...» se imponga, pues la gratitud para con el presidente era infinita. Tampoco hay que desmercer el tirón de la vicepresidenta. Algunos académicos influyentes aseguran que los votos podrían optar por repartir el galardón a la mejor dirección para el presidente, junto a un buen pellizco de los técnicos, y el de mejor filme para Bollaín. Otras voces, como Enrique González Macho, advierten de la capacidad de los académicos catalanes para votar en bloque.

De ser así, poco podrían hacer el resto frente a «Pan negro», la cinta de Agustí Villaronga, cuyo reparto coral hace que pocos miembros de la institución nacidos en Cataluña no conozcan a alguien que participó en la producción. Sólo de no corroborarse alguna de las hipótesis anteriores «Enterrado» tendría alguna posibilidad. Méritos técnicos y artísticos no le faltan. Y mientras el filme de De la Iglesia levanta pasiones encontradas y el final de «También la lluvia» es discutible, la cinta de Cortés tiene pocos detractores. ¿Ya han hecho sus apuestas?


«Balada triste de trompeta»
- Nominaciones.
Candidata a 15 Goyas.
- Fecha de estreno.
17 de diciembre de 2010.
- Recaudación.
2,2 millones de euros.
- Presupuesto. 7 millones.
- Premios. 2 Leones de Plata, (mejor director y guión).
- A favor. Los académicos veían a De la Iglesia como mejor presidente.
- En contra. Es el filme más personal de los cuatro.

«Pan negro»
- Nominaciones.
Candidata a 14 Goyas.
- Fecha de estreno.
15 de octubre de 2010.
- Recaudación.
1,1 millones de euros.
- Presupuesto. 4 millones
- Premios. A la mejor actriz en el festival de San Sebastián.
- A favor. La crítica la ha encumbrado como la mejor película del año.
- En contra. Es la que menos proyección tiene entre el público.

«También la lluvia»
- Nominaciones.
Candidata a 13 Goyas
- Fecha de estreno.
5 de enero de 2011.
- Recaudación.
3,1 millones de euros.
- Presupuesto. 5 millones
- Premios. 6 premios del Círculos de Escritores Cinematográficos.
- A favor. Su buena acogida internacional en festivales.
- En contra. Que Bollaín pierda contra De la Iglesia.

«Enterrado»
- Nominaciones.
Candidata a 10 Goyas.
- Fecha de estreno.
1 de octubre de 2010.
- Recaudación.
2,4 millones de euros.
- Presupuesto. 2 millones.
- Premios. Mejor película en el Festival de Deauville y en los premios José María Foqué.
- A favor. La sencillez de la producción.
- En contra. Se percibe como un producto americano.