Nos duele y nos ofende por Benigno BLANCO

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Por mucho que se empeñen algunas ideologías y políticos, el aborto no puede ser visto por nadie que aprecie los derechos humanos como una actividad normal, puesto que su esencia es la eliminación de la vida de un niño. Además, cuando se realiza por dinero, deviene en un negocio cuyo objeto es la vida y la explotación mercantil del dolor y los problemas de la mujer embarazada. La presencia en una ciudad de un congreso de empresarios y profesionales del aborto resulta lacerantemente agresiva para los habitantes de esa ciudad, sensibles a la vida y la mujer. Por eso nos duele y nos ofende el congreso de Sevilla de este fin de semana.
Resulta especialmente ofensiva para la gente de bien la reunión por la colaboración material y propagandística de dos Administraciones públicas: la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla, que no han dudado en ofender a la inteligencia calificando tal reunión como de «interés científico sanitario». No puede extrañar que los ciudadanos comprometidos con los derechos humanos que pagan sus impuestos en Sevilla, perciban como una agresión que el dinero de todos –máxime en periodo de penuria general– sirva para ayudar a quienes se enriquecen violando los derechos humanos más elementales.
La admirable reacción de los sevillanos y otros ciudadanos de España manifestando su rechazo a este congreso, a quienes lo apoyan y a quienes asisten, refleja la salud y buen criterio de esa parte mayoritaria de los españoles que no están dispuestos a acostumbrarse al aborto.


Benigno BLANCO es Pte. del FORO DE LA FAMILIA