Paracuellos: lo que la «Zeja» no cuenta sobre la Guerra Civil

En otoño de 1936 más de 4.000 personas murieron a manos del bando republicano. Un documental recrea los trágicos fusilamientos de Paracuellos del Jarama 

Recreación del momento en el que los milicianos fusilan a una saca de presos
Recreación del momento en el que los milicianos fusilan a una saca de presos

Noviembre de 1936. Es de madrugada y hace frío. Un grupo de milicianos hace guardia ante una lumbre. Beben vino y fuman como si nada pasase, sosteniendo sus fusiles con firmeza. De repente, unas luces surgen al fondo. Son varios vehículos entre los que viajan varias sacas –grupos de presos– que vienen de la cárcel Modelo. Van atados de dos en dos por el brazo y apenas pueden andar mientras les golpean con las armas para introducirlos en una especie de corral. A todos se les considera contrarios al bando republicano y, por tanto, han de morir. Un sacerdote reza con ellos y les da la extremaunción. De nuevo, vuelven las prisas. Unos veinte presos son sacados a la fuerza y, en medio de la oscuridad, los conducen ante un enorme tronco de árbol. El silencio lo inunda todo y, de repente, los gritos se entrecruzan: «¡Preparados, apunten..¡», clama uno de los milicianos. Justo frente a ellos, los presos sacan fuerzas para gritar «¡Viva Cristo Rey¡». «¡Fuego!». De nuevo, silencio.Cerca de 4.000 personas –al menos las identificadas– fueron fusiladas en el otoño de 1936 sólo en Paracuellos del Jarama a manos del bando republicano. Una historia que muchos no conocen o no quieren conocer y que otros, como los actores de la «Zeja», prefieren no mentar en sus vídeos.Han pasado más de 70 años y esta escena vuelve a repetirse. Pero ya no es real, ahora es ficción. Estamos en la sierra de Madrid y una voz grita a un grupo de actores amateurs: «¿Preparados? Esto es un tema muy serio y muy difícil de contar, así que vamos». Es Antonio, uno de los productores del documental «El Partido Comunista y la defensa de Madrid: Otoño de 1936, Paracuellos del Jarama», el primero de una serie de vídeos de historia dirigidos por Luis Togores, secretario académico del Instituto CEU de Estudios Históricos.La idea surgió hace un año como «una herramienta docente», explica Togores, al tiempo que añade que se dirige, sobre todo, a los más jóvenes que, «como cada vez leen menos, por lo menos podrán ver» esta parte de la historia.El sol ya ha caído y el frío empieza a hacer acto de presencia. Los actores son profesores de la Universidad San Pablo CEU, amigos, conocidos... Todos llegan caracterizados a la perfección, con sus trajes de época y con todos los detalles para recrear uno de los muchos fusilamientos que se llevaron a cabo durante la Batalla de Madrid, allá por la Guerra Civil. Y es que, prácticamente no existe documentación gráfica de estos trágicos sucesos que resuenan en la memoria de más de uno.Para Ignacio Armada, profesor de Historia del Cine en la Universidad San Pablo y uno de los actores aficionados, esta iniciativa «es una muy buena idea» pues «forma parte de la historia de España». Una historia, afirma, «que o no se conoce o se conoce mal». Él forma hoy parte del bando republicano y, poco antes de empezar a grabar, bromea con los futuros fusilados. Y entre medias, un niño de unos siete años pregunta que si puede formar parte de la grabación y ser uno de los asesinados. Togores y otros miembros del equipo le responden con diplomacia: «No puede ser porque el preso más joven al que asesinaron tenía unos 15 o 16 años». Togores ya lo avisó: «Queremos contarlo como fue».TestimoniosSin embargo, esta recreación sólo ocupará unos cinco minutos del documental. El resto, además de imágenes y vídeos de la época, lo completarán los testimonios de personajes como el profesor Ángel Martín Rubio o el escritor José Javier Esparza, quien acaba de publicar su obra «El libro negro de Carrillo». Y, además, cuentan con más de una hora de grabación del historiador Ricardo de la Cierva narrando cómo asesinaron a su padre, quien fuera miembro de Acción Popular.El reloj pasa ya de la 1 y media de la mañana y el rodaje termina. La oscuridad sigue siendo la nota dominante y entre los actores asesinados uno exclama: «es la primera vez que me fusilan y creo que me ha salido bastante bien».