«Viaje al centro de la tierra 2: la isla misteriosa»: «The Rock» nos deja de piedra

Dirección y guión: Brad Peyton. Fotografía:David Tattersall. Intérpretes: Dwayne Johnson, Josh Hutcherson, Vanessa Hudgens. USA, 2012. Duración: 94 minutos. Comedia familiar.

Esto es lo que hay: cine familiar sin trampa ni cartón. Es un decir, claro, que, lo pregonan el cine de Spielberg y otros grandes, lo cortés (el sano entretenimiento para todas las edades) no quita lo valiente (que el filme posea cuando menos unos diálogos como Dios manda, lo que aquí no sucede). Tampoco los efectos especiales invitan a tirar cohetes, y en cuanto al 3D... bueno, algún guijarro disparado tiene gracia y punto. Más surrealista resulta descubrir al simpático Dwayne Johnson cantar una versión delirante del «Wonderful Day» o defender las excelencias del «pecto pop», técnica de ligue que no tiene nombre ni apellidos. Poco que añadir: la película arranca cuando el jovencito Sean recibe una señal codificada de ayuda presumiblemente emitida por su abuelo, que encarna el señor Caine. Para encontrarlo, el padrastro de Sean se une a éste en una expedición que, primero, les llevará al Pacífico Sur, y luego, a un increíble lugar que pocas personas han visto en su vida. Ni verán. Verne, Stevenson, Swift... La verdad, que citen a tres grandes de la literatura fantástica queda vistoso y hasta erudito en una cinta norteamericana, aunque la recreación de la Antártida o el Nautilus tenga tantos dorados hollywoodienses como las cintas de B. DeMille. Las palomitas están, con todo, aseguradas: el filme está ya haciendo las Américas en medio mundo. Quizá porque «The Rock» es capaz él solito de mover montañas. Y obuses, visto el tamaño de los bíceps que se gasta este señor.