El colmo de sufrir claustrofobia: ser contorsionista en el circo

Una joven británica que sufría una severa claustrofobia superó sus miedos de la forma más expeditiva posible: su madre le metió en un recipiente en el que apenas cabía. El órdago dio resultado y ahora Kristy Nicholson trabaja de contorsionista en un circo como la "chica de la botella".

El colmo de sufrir claustrofobia: ser contorsionista en el circo (Foto Daily Mail)
El colmo de sufrir claustrofobia: ser contorsionista en el circo (Foto Daily Mail)

Desde pequeña, Kristy Nicholson quería ser contorsionista y tenía como sueño, para sorpresa de su madre, unirse al circo. Pero pronto se dio cuenta de que iba a tener un problema: tenía pavor a los espacios cerrados.

La joven, de 23 años, siempre fue muy flexible, pero se quedaba sin respuestas cuando se metía en espacios cerrados. Paralizada. Por eso estaba convencida de que no tendría más remedio que rechazar la oferta que le hicieron: ser la "la chica en la botella".

Pero su madre decidió tomar el toro por los cuernos. "Tuvo la idea de practicar en casa metiéndome en recovecos y repisas y cuánto más lo hacía menos miedo me daba. Así conseguí superarlo", explicó al 'Daily Mail'. La prueba que más resultado dio fue la de meterla dentro de un recipiente similar al que debería utilizar en el circo, esta vez en medio del salón.

Sin embargo, la estrategia causó una serie de sustos, ya que esta familia de Middlesbrough se ha llevado varios sustos al encontrársela dentro de la lavadora o la caseta del perro. "Todo empezó como una broma, pero ahora he superado mi problema", confesó Kirsty.