El Barça sigue de fiesta

Las penas al Barcelona le duran un cuarto de hora. Después de un empate del equipo de fútbol en Gijón que volvió a ilusionar al madridismo, apareció la sección de baloncesto para devolver las cosas a su sitio.

grimau, navarro, ricky rubio y sada celebran con champán en el vestuario el triunfo en la Copa del Rey
grimau, navarro, ricky rubio y sada celebran con champán en el vestuario el triunfo en la Copa del Rey

Contra el Madrid en su ciudad, con los Reyes en el campo y con Florentino Pérez felicitando a Sandro Rosell al final del encuentro.

Al madridismo, al menos, le queda el consuelo de que esta vez fue capaz de competir. Más de lo que se pudo decir en las diez derrotas anteriores de Ettore Messina contra Xavi Pascual. Todo lo demás fue para el Barcelona. El trofeo, el título de MVP –para Alan Anderson– y los homenajes. El primero para Basile. Roger Grimau, el capitán, permitió que fuera el italiano, lesionado, el que recogiera la Copa de campeón. El siguiente para Mickeal, ya recuperado de su lesión, que recibió su réplica del trofeo como uno más.

Tiene, además, el premio de igualar al Real Madrid en títulos en esta competición. Y sirve como avance de lo que puede suceder en la Copa del Rey de fútbol. El madridismo se agarraba a la superstición y recordaba que las secciones de fútbol y baloncesto ganaron la Copa por última vez en el mismo año, 1993. Esperaban que se repitiera la casualidad y volvieran a coincidir los éxitos. El baloncesto, al menos, tendrá que seguir esperando. Casi 20 años ya. El fútbol todavía tiene su oportunidad.