«La gratuidad de internet es un mito»

El navegante no lee, rastrea. Carece de la concentración adecuada para acometer un análisis textual riguroso, amplio, profundo y reflexivo. Su conocimiento resulta episódico, anecdótico y fraccionado. Y su capacidad para expresarse literariamente ha bajado varios enteros entre los estudiantes enganchados a internet, tendencia que no parece detenerse por ahora.

 
 

Nicholas Carr presentó ayer en Madrid un ensayo que, la verdad, no le va a reportar demasiadas simpatías en la red. Él lo sabe y encoge los hombros. Es una forma elegante de aceptar con naturalidad lo que ya preveía como algo inevitable. Su libro, «Superficiales. ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes» (Taurus), preconiza la futura simplificación de la lectura y el arte. Además, incluye una despiada crítica a la política de Google -empresa a la que retrata a la luz de una burda política consumista, deudora del capitalismo más del siglo XIX–. ¿Pero será verdad? Según dice, no existe margen para la duda.

-¿La literatura es algo obsoleto?
-Los lectores están disminuyendo. No creo que vaya a desaparecer, pero proliferará de una manera diferente. La gente ya no lee concentrada. Los autores deben asumir que apenas tendrán lectores y que deberán prescindir de historias complejas.

-Seremos más vulnerables a la manipulación.
-La crítica profunda, sin interrupción, es mucho más importante para nosotros. Pero esa clase de pensamiento va a desaparecer muy pronto. Google hace que nos vayamos olvidando poco a poco de él. Ahora es menos serio, menos fuerte, más deshumanizado, y, por tanto, somos mucho más fácil de manipular. Ahora todos nos hemos convertido en seres utilitarios, desde un punto de vista industrial: resolvemos los problemas más rápidamente y de manera más eficaz. Pero, como contrapunto, no se potencia el pensamiento individual, sino el único.

-¿Cómo afectará al arte?
-De igual manera que a la literatura. Tendrá que hacer algo más sencillo. Están destinados a crear arte que no requiera un esfuerzo intelectual. Siempre habrá artistas y escritores, pero no podrán experimentar con cosas nuevas porque el público no podrá aceptarlo.

-¿Y a la prensa?
-En los Estados Unidos, la prensa escrita ha ido perdiendo lectores en los últimos cincuenta años. Los periódicos físicos no existirán, o habrá muy pocos, que sólo consultará una minoría, un grupo cada vez más reducido. La mayor parte de los diarios estarán en internet. Para leer las noticias habrá que acudir ahí, y, por supuesto, no se pagará.

-¿Y el mundo de la gratuidad?
-Es un mito. Google es el número uno en conseguir beneficios. Nos animan a emplear la mente de una forma precisa: justo la que les interesa para que ellos obtengan ganancias. Cuantos más «links» pinche un usuario y más rápido se mueva por la red, más dinero ganarán ellos por la publicidad que infiltran en las páginas. Si quieres evitarlo es sencillo, quédate en una página web, ralentiza la lectura. La ideología de Google, y sus intereses económicos, son de una mentalidad estrecha.

-¿Y qué le dicen los internautas de todo esto?
-La gente ha invertido mucho en internet. Estaba convencida de que es una tecnología utópica y, ante cualquier clase de crítica, su reacción habitual es negarlo, decir que no es cierto. He visto esa clase de comportamiento. Debemos ser más críticos con la tecnología que nos rodea.

-¿Como están afectando las redes sociales?
-Estas herramientas dan la posibilidad de ser menos honestos, menos honrados. Las personas pueden engañar a los demás más fácilmente. Pero el verdadero peligro de las redes sociales es que nos convierte en «celebrities» por un momneto. Eso nos obliga a crearnos una identidad constantemente. La imagen sustituirá a la persona.

-Desde luego nada parece muy halagüeño. ¿Hay algo positivo en la red?
-La gran ventaja que tiene es la accesibilidad inmediata a cierta información, por eso la usamos. Pero no es un libro escrito. Y, la verdad, no creo que internet pueda compensar la pérdida de esa cultura. La red no es precisamente el medio más adecuado para animarte a pensar profundamente. Tendremos que aceptar, sin embargo, que la tecnología forma parte de nosotros y de todos nuestros aspectos.


Cómo se gana el dinero
Nicholas Carr destripa el negocio: «Su sistema de publicidad está diseñado para determinar qué mensajes tienen más probabilidades de captar nuestra atención». Usan un sistema llamado «Adwords»: «La colocación de un anuncio vendría determinada no sólo por la cuantía de la oferta, sino por la frecuencia con que la gente haga clic en el anuncio». Los anuncios que no se ven, se criban. Es una selección hecha para captar nuestra atención. Los contenidos, incluidos los libros que Google coloca en la red –que nada tiene que ver con la cultura–, no son más que un pretexto para ir metiendo publicidad. «Por complementos se entienden los productos que suelen comprar conjuntamente con otros, como los perritos calientes y la mostaza. Para Google, todo lo que sucede en internet es un complemento dea su actividad principal».