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«Todos hubiéramos ayudado a Amaia»

Nadie conocía la angustia que estaba viviendo la última víctima de los desahucios

BILBAO- Baracaldo ayer estaba lleno de dolor, de rabia contenida, de silencios... Los familiares, compañeros y amigos de Amaia Egaña, que el viernes se suicidó tirándose desde el balcón de su casa justo en el momento en el que la comitiva judicial acudía a su domicilio a desahuciarla por unas deudas contraídas, «no entienden lo que ha hecho».

Amaia era una persona muy querida entre los suyos. Su padre, Ramón Egaña, era un histórico militante del PSE en Guipúzcoa. Muy pronto comenzó a interiorizar todas esas inquietudes políticas y pasó a formar parte de las juventudes socialistas. Sus amigos la recuerdan metida en las oficinas del partido, siempre dispuesta, comprometida... Solía quedarse en época electoral hasta altas horas de la madrugada haciendo recuento del escrutínio. Es en el PSE donde una jovencísima Amaia conoció a José Manuel Asensio, su marido. Éste fue concejal de Seguridad Ciudadana de la mano del socialista Carlos Pera, cuando éste alcalde.

Hasta el mismo jueves, la última víctima de los desahucios en el País Vasco, acudió a trabajar a TCSA, la empresa que presta servicio a Bizkabus, situada en el barrio de Baracaldo de Burtzaña, aunque también frecuentaba las oficinas de Deusto. Era la responsable del departamento de Recursos Humanos. Su marido, también trabajaba para Bizkaibus. Sus compañeros de trabajo no podían creer ayer lo ocurrido a su compañera, la «alegre» Amaia, que había dejado todo preparado para las reuniones de la próxima semana.

«Su marido la adoraba, no sabía nada de lo que estaba sucediendo». El piso estaba a nombre de Amaia y la angustia y desesperación que esta mujer de 53 años y ex concejal en Eibar estaba viviendo no la compartió con nadie. Era «muy reservada», aseguran los que la conocían. Le encantaba ayudar a todo el mundo, estaba muy implicada con las causas sociales. «Todos la hubiéramos echado una mano», de conocer por lo que estaba pasando, destacan sus allegados.

Hasta el tanatorio acudieron numerosos dirigentes socialistas entre los que figuran Patxi López junto a su mujer, Rodolfo Ares, José Antonio Pastor, Isabel Celaá e Iñaki Arriola, junto con los alcaldes de Baracaldo y Portugalete, Tontxu Rodríguez y Mikel Torres, respectivamente. En el acto de despedida, López dedicó unas palabras a sus amigos y se fundió en un abrazó con el marido y el hijo, de 21 años.
 

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