«La mirada del lobo»

El periodista y escritor Antonio Pérez Henares recrea en su última novela el momento prehistórico en el que el ser humano y el animal se convirtieron en uno 

«La mirada del lobo»
«La mirada del lobo»

Ha unido el destino del hombre y el lobo. Y lo ha hecho con la maestría que le caracteriza. Antonio Pérez Henares, periodista de profesión y escritor por vocación, ha sumado a su biblioteca una nueva novela, «La mirada del lobo», en la que ha reflejado lo que desde la infancia le ha fascinado: ese vínculo forjado hace 30.000 años entre esta especie y el ser humano, cuando los destinos de ambos se unieron para crear una relación de lealtad y amistad que todavía perdura.

Obra inmortal
Editado por la Esfera de los Libros, las críticas no se han hecho esperar y hay quienes la califican como su mejor novela, escrita en un «castellano deslumbrante». Y es que se ha liberado de sus autocensuras y ha escrito con total libertad.
«(...)El lobo sabía más del hombre que el hombre del lobo. El lobo y el hombre se conocían desde hacía ocho inviernos. El niño había visto al cachorro con la loba cuando él aún caminaba entre mujeres. El lobato había cortado la pista del muchacho cuando todavía no había cazado su primera pieza (...)».
En la presentación en Madrid, que tuvo lugar esta semana, participó Juan Luis Arsuaga, Premio Príncipe de Asturias y codirector del proyecto Atapuerca, quien definió el trabajo del autor como «una novela juvenil para adultos, ya que se enmarca dentro de las obras inmortales que relatan historias apasionantes que nos emocionan». Asimismo, aseguró que el lobo «es nuestro tótem, al igual que lo es el toro, porque se identifica con nuestra historia, con nuestro carácter... Le admiramos y tememos». Además, en este trabajo, Pérez Henares (Chani para los amigos) devuelve asombrosos paisajes olvidados «como páramos y alcarrias y deja patente su amor por la naturaleza». Él mismo explica que «me considero hijo de la Tierra y he dado una visión de la Naturaleza como madre, no como esclava».

El origen
Ese amor por la naturaleza también lo sintió por un mastín con el que se crió y que fue el motor del libro. «Llegó malherido después de una pelea con los lobos. Le quisieron sacrificar pero sobrevivió y, siendo bien pequeño, me pasaba horas con él mientras mi abuelo decía que nunca estaría más a salvo que con el animal», dijo.
La obra se desarrolla en el Paleolítico, porque entonces el lobo era aliado del hombre en la caza. «En el Neolítico el humano pasa de cazador a agricultor y ganadero y empiezan sus rencillas con el lobo salvaje y le lleva, por otro lado, a tener en el lobo domesticado a su mejor aliado», especifica.
Pero esta novela también acoge un aire reivindicativo «para que aprendamos a querer más a los lobos y para dejar patente que el hombre ha estado integrado en la naturaleza, cosa que no se entiende desde las ciudades, y quiero dejar claro que los cazadores y pescadores que están en el campo cuidan el medio ambiente».