El falso perdón etarra: «Pido disculpas por mis errores»

Las cartas de los presos para lograr el tercer grado no condenan a la banda 

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MADRID- «Me disculpo por los errores cometidos». Errores. Sólo las ganas de libertad del etarra Valentín Lasarte facilitan a la imaginación relacionar «error» con un tiro en la nuca al concejal Gregorio Ordóñez. O que un niño sea testigo de cómo su padre, Fernando Múgica, cayera muerto al suelo en plena calle de San Sebastián.

Según Ángeles Pedraza, presidenta de la AVT, cada vez son más los etarras encarcelados que «piden perdón» para que se les aplique el tercer grado –es decir, el derecho a salir durante el día de prisión y sólo volver a la celda para dormir–. La ambición de cualquier terrorista entre rejas pasa por unos requisitos: indemnización de las víctimas, petición expresa de su perdón, abandono de la violencia, y colaboración con la Justicia con el fin de impedir la producción de otros delitos y aportar pruebas. «Yo no me creo el perdón de ninguno de ellos», opina Pedraza, que asegura haber tenido acceso a las cartas que los etarras entregan a Instituciones Penitenciarias. «En ningún momento se dirigen a la familia afectada». Una sucesión de líneas que recorren un folio para que los terroristas las rellenen de arrepentimiento con su puño y letra. «Yo recuerdo dos, la de Valentín Lasarte y Luis Astarloa. Sólo dos líneas pidiendo perdón por sus errores. Me pregunto si se referirán a jugar a la pelota o a matar personas».

En libertad sin aportar pruebas
La abogado de la asociación asegura que jurídicamente es obligatorio que los etarras se dirijan concretamente a sus víctimas. Y no sólo eso. «No han colaborado con la Justicia en ningún juicio al que he asistido».

En concreto, recuerda cómo, el pasado septiembre, el etarra Carasatorre Aldaz fue absuelto del asesinato del policía Alfonso Morcillo por no tener pruebas suficientes. «Se le llamó a Lasarte para que testificara, y dijo que no se acordaba de nada, cuando estuvo implicado».

También resalta el caso del juicio contra el periódico Egunkaria. Cuando se llamó a declarar a los históricos etarras José Luis Álvarez Santacristina y a Carmen Guisasola para que aportaran documentación intervenida, asegura que ninguno proporcionó dato alguno por tampoco acordarse de nada. «Txelis sale todos los días de prisión y está dando clases en un instituto».
En 2003, José Manuel Soares Gamboa, ex miembro del Comando Madrid y condenado a más de 2.000 años por, entre otros delitos, asesinar a cinco guardias civiles, sí obtuvo el Tercer Grado.
Soares colaboró con la policía en la detención de etarras y condenó en numerosas ocasiones los atentados de ETA. No los «errores».

Ayudas del Gobierno Vasco
Por otro lado, desde la AVT afirman que, no sólo a las asociaciones de víctimas no se les informa de estos procedimientos, si no que el Gobierno Vasco es más «generoso» con asociaciones que favorecen a «víctimas» de ambos lados, como es el caso de Gesto por la Paz. En 2010, recibió 58.144,44 euros frente a los 48.000 que se le concedió a la AVT.

 

El Día de la Memoria, sin las víctimas
El segundo Día de la Memoria, instaurado para recordar a las víctimas del terrorismo en el único día del año en el que ETA no ha asesinado, lo celebrarán los partidos vascos por separado y sin invitar a los familiares de las víctimas a participar en los escasos actos programados. El único espacio que permitirá la concurrencia de los distintos partidos es el Parlamento vasco, presidido por el PP, que también rendirá homenaje a las víctimas con una ofrenda floral. Informa desde Vitoria Iker Moneo

 

El cine también hace campaña
Madrid-Mañana se estrenará la película «¿Al final del túnel?», de Elias Querejeta, en la que se trata el posible fin de las actividades terroristas en el País Vasco. Ni la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), mayoritaria, ni Dignidad y Justicia, con una destacada labor en el combate jurídico contra ETA y su entramado, han sido llamadas para participar en la cinta, según confirmaron a LA RAZÓN fuentes de ambas entidades.

El estreno se produce en medio de la campaña electoral y puede ser enmarcada dentro de las iniciativas para que el asunto del terrorismo esté presente en dicha campaña. En la película aparecen una serie de personajes, entre ellos los ex etarras Juan Carlos Yoldi y Kepa Picabea, que dicen arrepentirse de sus actividades anteriores; y algunas víctimas, como la esposa del ertzaina Ramón Doral, CristinaSagarzazu, que habla de sus experiencias desde una avioneta que pilota.