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Devolver el hábitat al murciélago «gallego»

La deforestación y los mitos que recaen sobre ellos hacen peligrar su existencia. La conservación de sus refugios resulta esencial para proteger las 33 especies de quirópteros insectívoros que hay en España
 

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    Devolver el hábitat al murciélago «gallego»

Tiempo de lectura 2 min.

11 de noviembre de 2011. 23:05h

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13/11/2011

Que chupan la sangre es uno de los mitos que recae sobre los murciélagos. Y es que estamos acostumbrados a ver cómo Drácula, en sus películas, chupaba la sangre de sus víctimas ocasionando su muerte. Este mito se aleja de la realidad, ya que, de las más de 1.100 especies de murciélagos que existen en el mundo, sólo tres son vampiros.
«Los murciélagos en Europa y en el mundo están muy amenazados», comenta Jesús Benzal, técnico medioambiental del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El cambio climático, la deforestación y la pérdida de su hábitat son algunas de las amenazas que se ciernen sobre ellos.
Para conservarlos, la Asociación Drosera para el Estudio y la Conservación del Medio Natural, con apoyo de la Fundación Biodiversidad, lleva a cabo desde el pasado mes de mayo un proyecto con el que quieren conseguir la conservación del murciélago en los bosques de la sierra de O Courel (Lugo) y los ancares leoneses y gallegos.
«Hasta el momento el trabajo ha ido muy bien. Hemos capturado 318 ejemplares de 16 especies distintas», explica Roberto Jesús Hermida, investigador del programa «Murciélagos de Galicia». «Analizamos los refugios que utilizan estos quirópteros –continúa– y situamos ‘‘redes de niebla'', realizadas con nailon, en la salida de los refugios para capturarlos. Cuando los tenemos, comprobamos la longitud de su antebrazo, peso, sexo... Más tarde los soltamos de nuevo, pero antes se les coloca un radiotransmisor para que nos ayude a detectar nuevos refugios». «En España –prosigue Benzal–, las especies que existen son insectívoras, lo que les permite controlar las poblaciones de insectos; posiblemente sin ellos podrían darse más plagas».
El estudio, que durará hasta abril de 2012, se realiza en esta zona porque cuenta con 22 de las 33 especies que hay en España, como el murciélago de bosque, el bigotudo enano o común y el orejudo gris, por ejemplo el de bosque se muestra muy apegado a su lugar de origen, ya que todos los años tiene tendencia a ocupar el mismo lugar en el que nació. En cambio, la peculiaridad del orejudo son sus grandes pabellones auditivos, orejas que suele plegar y proteger bajo las alas cuando está en reposo.
«Para ayudarles a proteger su hábitat estamos comprobando cómo las masas caducifolias son fundamentales para la conservación de estos mamíferos, ya que necesitan árboles viejos», argumenta Hermida. Asimismo, se determinarán las características morfológicas que favorecen la diversidad de quirópteros en los bosques de castaño mediante el estudio de formaciones diferenciadas y de unidades paisajísticas en la que estas formaciones tienen importancia. «Los mitos y la literatura les han perjudicado mucho, por lo que esperamos que la especie se conserve viva durante muchos años», finaliza Benzal.
 

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