«España no puede recibir al ministro de un país que aprueba la lapidación»

Mientras el mundo se moviliza para salvar la vida de Ashtian, llega a Madrid el titular de Exteriores de Irán.

El Consejo Nacional de la Resistencia Iraní (CNRI) pidió ayer que se cancelen las visitas que el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Manucher Mottaki, tiene previsto realizar a partir de mañana, lunes, la semana próxima a España y Portugal.Son visitas que «el régimen clerical ilegítimo» de Teherán pretende utilizar para «justificar la represión interna, el mantenimiento de los proyectos nucleares y la exportación del terrorismo», señala el comunicado difundido en París por el CNRI, que es el brazo político de la Organización de los Muyahidin del Pueblo de Irán (OMPI).«Estrechar la mano a Mottaki no honra a nadie porque él es el enviado de un régimen que ha ejecutado a 120.000 oponentes», añade la nota que, asimismo, denuncia la represión actual del régimen islamista que, tras las pasadas elecciones presidenciales, calificadas de fraudulentas, ha encarcelado a miles de personas y ejecutado a, al menos, un centenar. A muchas de ellas, añaden, las han sometido a «las torturas más salvajes», incluidos los abusos sexuales.Respecto a Mottaki, que será recibido el lunes por Miguel Ángel Moratinos, en el palacio de Viana, el exilio iraní recuerda que «jugó un papel activo en el arresto y la represión de disidentes, en particular, organizando actos terroristas contra ellos». El CNRI precisa que cuando Mottaki ejercía de embajador en Turquía organizó «operaciones ilícitas contra la oposición en el exilio».Los iraníes recuerdan, además, que la mayoría de los miembros del Parlamento español suscribieron el pasado enero una declaración en la que condenaban la represión en Irán y expresaban su apoyo a la resistencia. En ese texto los parlamentarios españoles respaldaban la llamada «Tercera Opción» de la líder de la oposición, Maryam Rajavi, que apuesta por un cambio democrático.El texto insistía al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, al Consejo de Europa y a la Unión Europea a que tomasen medidas urgentes para la liberación de los presos políticos iraníes.Mottaki, que fue jefe de la campaña electoral del ala más integrista del régimen iraní, ha recibido un mandato especial de su Gobierno para defender el programa nuclear de Irán frente a las Naciones Unidas. No hace mucho que el ministro iraní compareció en una reunión a puerta cerrada con la comisión de Asuntos Exteriores de la Eurocámara, en Bruselas, donde fue recibido por una decena de eurparlamentarios que llevaban fotografías de Neda Agha Sultán, la joven asesinada durante las manifestaciones registradas tras las elecciones del pasado año y que se convirtió en símbolo de las protestas contra el presidente Mahmud Ahmadineyad.«¡Asesino!», llegó a gritarle a su llegada el conservador británico Struan Stevenson, que añadió: «Es una vergüenza que esté aquí».Entre los miembros del Parlamento que participaron en las protestas estaban el líder de los conservadores italianos, Mario Mauro, y el español del Partido Popular (PP) Alejo Vidal-Quadras, uno de los vicepresidentes de la Cámara. «Acabamos de vivir una sesión vergonzosa», aseguró Vidal-Quadras al término del encuentro con Mottaki, a quien acusó de faltar «sistemáticamente a la verdad» e «insultar a la inteligencia» de los eurodiputados.La visita de Mottaki a España tiene como objetivos evaluar el estado de las relaciones bilaterales y analizar los efectos del plan del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, de seguir adelante con su programa nuclear a pesar de las últimas sanciones.El consejo de «derechos humanos» iraní equipara pañuelo y lapidaciónMohamed Javad Larijani, que preside el consejo de derechos humanos de Irán, confirmó a la agencia estatal de noticias IRNA que la «revisión y apelación de la sentencia» que condena a Sakineh Ashtian a la muerte por lapidación está en la agenda del Gobierno de Teherán, aunque sostuvo que no se ha debido a la presión externa. «El grito en el cielo que Occidente ha puesto en marcha por este caso no afectará a nuestros jueces», dijo. «La aplicación de las normas islámicas, como la lapidación y el uso del pañuelo en la cabeza, siempre han tenido que hacer frente a su fea hostilidad y oposición». El presidente del consejo de «derechos humanos» iraní añadió que «aplicar una pena alternativa a la lapidación» es algo habitual en la Justicia de Irán.