Indultos de alto riesgo en Brasil

OPERATIVO ESPECIAL.      Los cuerpos especiales barren las playas de Sao Paulo para capturar a los prófugos y devolverlos a la cárcel
OPERATIVO ESPECIAL. Los cuerpos especiales barren las playas de Sao Paulo para capturar a los prófugos y devolverlos a la cárcel

Los indultos y permisos especiales para presos se han convertido en una costumbre navideña en Suramérica. Una práctica que algunos tachan de populista y peligrosa teniendo en cuenta los índices de criminalidad de la región. Brasil ha sido el último país en abrir las puertas de sus cárceles por estas fechas y el Gobierno de Dilma Rousseff ha concedido durante estos días permisos a 21.000 presos con delitos menores para que pudieran pasar la Navidad con sus familias. Sin embargo, sólo el 20 por ciento ha vuelto a su celda. «Así ocurre todos los años. Algunos aprovechan y se quedan hasta después del 31de diciembre o pasan todo el Carnaval en la calle exponiéndose a sanciones menores cuando vuelven, pero la verdad es que el 80 por ciento no regresa», aclara a LA RAZÓN el mayor Soffner, de la Policía Militar. «Casi todos van a la playa al litoral norte y sur de Sao Paulo. Es por esto que organizamos un operativo especial todos los veranos con la tropa de Élite, La Rota. Son los encargados de rastrear las playas en busca de ‘malandros' para devolverlos a las cárceles», agrega.

Pese a la concesión de los indultos, las autoridades prevén en muchos casos la fuga masiva de los reos. El origen de esta práctica puede buscarse en que la situación en las cárceles del gigante brasileño se ha vuelto insostenible: los presos permanecen hacinados en un ambiente terrible de corrupción y violencia.

De hecho, ayer se conoció que otros 21.000 presos han sido excarcelados a lo largo de los dos últimos años en Brasil, tras comprobarse que estaban detenidos irregularmente, muchos con el tiempo vencido de sus condenas. Por otra parte, el Consejo Nacional de Justicia (CNJ) encontró que «un gran número de presos superaba sus periodos de condena» y citó como ejemplo a una persona que estaba «condenada a tres años y diez meses y que fue liberada después de haber pasado más de siete años en la cárcel».

La costumbre de liberar a presidiarios en estas fechas no se limita sólo a Brasil. Venezuela o Cuba son otros ejemplos de países que lo ponen en práctica, aunque por otros motivos. Así, como todos los años, el presidente Hugo Chávez ha indultado a 141 presos que presentaron buena conducta y cumplieron los requisitos para recibir el beneficio.