Inofensivo cara a cara de PSOE y PP con comunista al fondo

Tan encorsetado fue el primer encuentro televisivo entre los candidatos de los partidos con representación municipal que, al final, hubo poco debate entre los contendientes electorales y mucha declaración de intenciones, casi todas buenas.

Antonio Rodrigo Torrijos, en medio de Juan Espadas y Juan Ignacio Zoido
Antonio Rodrigo Torrijos, en medio de Juan Espadas y Juan Ignacio Zoido

El alcaldable del Partido Popular, Juan Ignacio Zoido, intentó «provocar» a sus contertulios repasando los puntos más negros de la «coalición» de PSOE e Izquierda Unida en sus doce años de gobierno, desde el «caso Mercasevilla» hasta la «utilización política» de fondos municipales de cooperación, pero obtuvo poca respuesta de su homólogo socialista, Juan Espadas, y ninguna del aspirante comunista, Antonio Rodrigo Torrijos.

Como comentó el jefe de Informativos de Giralda TV y moderador del debate en su programa «Enclave», Javier Bolaños, los representantes de PSOE, PP e IU habían consensuado hasta la disposición de sus candidatos en la mesa. Con micrófonos que se silenciaban a lo «59 segundos», Torrijos se limitó a ocupar su lugar, alabar la «maravillosa» transformación social experimentada por la ciudad gracias a su presencia en el gobierno y contemplar raramente impasible el «cara a cara» entre Zoido y Espadas, como si fuera un telespectador más al otro lado del televisor.

En las conclusiones finales, el candidato socialista no pudo dejar más claro el papel de «convidado de piedra» asumido alegremente por Torrijos: «Señor Zoido, usted o yo seremos el próximo alcalde». Fue lo único en lo que estuvieron todos de acuerdo.

Esfuerzos
Hasta el momento, Espadas se había esforzado –estadísticas en mano– en intentar suavizar el dibujo de Zoido sobre una Sevilla que «no funciona», con un desempleo galopante, «sucia, insegura» y donde el actual alcalde, el socialista Alfredo Sánchez Monteseirín, y su socio Torrijos han dedicado el tiempo a «malgastar» fondos públicos en proyectos eternos como el Metropol Parasol.

Más que nunca se empleó a fondo el aspirante del PSOE en defender la gestión de Monteseirín, materializada en una «transformación» global y necesaria tras ocho años de gobierno popular. Espadas repitió de nuevo su «ideario» de lucha contra el paro desde un desarrollo metropolitano, economía productiva desde los sectores emergentes y participación ciudadana con una descentralización real por distritos.

Fue Zoido quien lanzó las grandes propuestas concretas, exhibiendo teatralmente su DNI para comprometerse a que «éste será el único carné necesario para trabajar en el Ayuntamiento» y garantizar un recorte drástico de los altos cargos, exigir la red completa de metro o plantear su proyecto «Distrito Judicial» para empezar ya su construcción en parcelas municipales y autonómicas en el entorno del Prado de San Sebastián. En cada bloque temático y con calzador, el candidato popular lanzó preguntas sobre el escándalo de Mercasevilla y su pretendida comisión de investigación, por el regreso de la oposición a su consejo de administración –y del resto de sociedades municipales– y por el gobierno de la lista más votada.

No obtuvo respuesta hasta que contestó –a su contendiente del PSOE– que sí, que apuesta por una Tablada «verde», que también, que sólo imagina unas empresas municipales exclusivamente públicas, y que vale, que está de acuerdo con la peatonalización y los carriles bici, pero con una «oficina de coordinación» que planifique bien las obras.

La réplica sólo llegó de Juan Espadas, quien abogó por dejar el «caso Mercasevilla» a la Justicia y la elección del alcalde, a los sevillanos, independientemente de la lista más votada. En su frenesí cooperador, ofreció su mano al PP si queda relegado a la oposición, permitiendo a Zoido sentirse alcalde al anunciarle que «su colaboración será bienvenida». Incluso quedaron para tomar un café y comprobar si las viviendas sociales de la calle Nebli están rehabilitadas. Y Torrijos, callado.