«Txelis» podrá salir de prisión por su «esfuerzo» para alejarse de ETA

El ex «jefe político» de ETA José Luis Álvarez Santacristina, «Txelis», podrá salir de prisión varias horas al día para realizar cursos de formación (aunque seguirá durmiendo en el centro penitenciario, en el que deberá pasar los fines de semana) después de que la Audiencia Nacional avalara ayer la excarcelación parcial del antiguo dirigente etarra acordada por el Gobierno.

«Txelis», en un juicio celebrado contra él en la Audiencia
«Txelis», en un juicio celebrado contra él en la Audiencia

No hubo, por tanto, sorpresa y el juez de Vigilancia Penitenciaria, José Luis de Castro, dio por bueno –con la anuencia de la Fiscalía– el argumento definitivo esgrimido por Interior. A saber: «Txelis» ha expresado públicamente su rechazo a la violencia de ETA y ha pedido perdón a las víctimas.

Su rehabilitación, recalca la Audiencia Nacional, le ha convertido en «una persona distinta a la que entró en prisión», que muestra unas «convicciones personales y morales firmes y sólidas» en su rechazo «absoluto» a la violencia. Por si fuera poco, el mensaje a los presos de ETA es explícito ya que el magistrado admite que medidas como ésta permiten dar una respuesta «proporcionada y constante a los esfuerzos de los internos por separarse del entorno de una organización criminal».

Además, Instituciones Penitenciarias argumentó que está a punto de cumplir la mitad de su condena (ha pasado en la cárcel once de los 30 años que debe cumplir tras acumularse sus tres condenas, a los que hay que sumar casi ocho en Francia); que ha disfrutado de sus permisos de salida sin incidencia alguna»; que la posibilidad de que se reincorpore a ETA es «nula», y que ya ha participado en programas especializados que requerían su excarcelación momentánea con «resultado satisfactorio».

En los últimos meses, otros dos etarras se han beneficiado, como «Txelis», del segundo grado penitenciario. A Andoni Muñoz de Vivar y Fernando Luis Astarloa, que también cumplen su condena en la prisión de Nanclares de Oca, se les ha aplicado igualmente el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario tras distanciarse públicamente de la banda terrorista. El citado precepto faculta a la Junta de Tratamiento Penitenciario de cada centro a flexibilizar el modelo de ejecución de la pena aplicando un «modelo específico de tratamiento» a cada recluso.


Rechazo de la violencia
En ambos supuestos, la decisión del juez contó previamente con el informe favorable del fiscal. Andoni Muñoz fue condenado a penas que sumaban 67 años de cárcel por la colocación de distintos artefactos explosivos y lleva en prisión 16 años. Fue expulsado del «colectivo de presos» etarras el pasado mes de enero y durante su permanencia en ETA formó parte del denominado «comando Lambroa», desarticulado en octubre de 1994.

Por su parte, Fernando de Luis Astarloa formó parte del «comando Orbaiceta» y fue condenado a un siglo de cárcel por distintos delitos, entre ellos el asesinato de un taxista de Bermeo. A principios de 2010 se desvinculó de la banda terrorista.

En el caso del ex dirigente etarra, el magistrado autoriza sus salidas diarias de prisión para asistir a cursos de formación, aunque deja claro que «no disfrutará de salidas de fin de semana». Para ello sería necesario que se le concediera el tercer grado (de régimen abierto), que a tenor de la resolución de De Castro no parece una posibilidad demasiado lejana. De hecho, el juez de la Audiencia Nacional deja constancia de que dos miembros de la Junta de Tratamiento votaron a favor de que se le concediese el tercer grado puesto que, recuerda el magistrado, se dan todos los presupuestos necesarios para que se le otorgue. No obstante, el magistrado considera más acertado ir paso a paso para constatar en el tiempo la evolución del interno» y, en función de la misma, «acceder progresivamente a una modificación de condiciones». Por lo pronto, añade, los beneficios de esta resolución se reconsiderarán cada seis meses, tal y como establece el artículo 105 del Reglamento Penitenciario.


Criticó el «desprestigio» de ETA
Entre las medidas de control que acuerda De Castro se incluyen entrevistas de seguimiento y la presentación periódica de la documentación que acredite que está realizando los cursos.
«Txelis», detenido en la localidad francesa de Bidart el 29 de marzo de 1992, fue expulsado de la banda terrorista en septiembre de 1998. Meses antes, había escenificado su alejamiento de ETA al criticar el asesinato de Miguel Ángel Blanco. «La lucha armada de ETA está conociendo como nunca el desprestigio político y social», dijo. Ya antes, en 1993, su «proceso de conversión religiosa» le llevó a reclamar a la dirección de la organización terrorista que abandonase las armas.

«Txelis» aprovechó en 2001 el juicio celebrado contra él y los ex dirigentes de ETA Francisco Múgica, «Pakito», y José María Arregi, «Fiti», para volver a desvincularse públicamente de los terroristas. «No quiero ser miembro de la banda terrorista, guste o no», declaró ante el tribunal. En 2002, en un escrito remitido al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria, esgrimió de nuevo sus «convicciones y principios evangélicos» para erigirse en militante «en pro de la libertad, la justicia y la paz». Para la Audiencia Nacional no hay duda de que su desvinculación de la banda «es total y manifiesta», pues no acata «ninguna de sus directrices», e incluso las critica «cuando tiene ocasión» (tras algún atentado de ETA ha trasladado su pesar a los funcionarios de prisiones, ante los que se ha disculpado incluso).

Las principales asociaciones judiciales avalaron ayer sin reservas la decisión de la Audiencia.


En la etapamás sanguinaria
- «Txelis» formó parte de la cúpula de la banda en los años en que ETA cometió más de 200 asesinatos. El etarra fue entregado por las autoridades francesas en noviembre de 1999, después de cumplir casi ocho años en una prisión gala.
- La Audiencia Nacional le condenó, entre otras causas, como inductor del asesinato del catedrático Manuel Broseta, cometido en Valencia en 1992. También fue condenado por varios delitos de amenazas, en relación con el chantaje del «impuesto revolucionario» exigido por ETA, principalmente a empresarios. Las penas, una vez acumuladas las distintas condenas, totalizaban 30 años de prisión.
- Fue expulsado por la banda terrorista en el año 1998, después de criticar abiertamente el asesinato del concejal del PP de Ermua Miguel Ángel Blanco.


Los contactos PSOE-izquierda abertzale
- El portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, Josu Erkoreka, manifestó ayer en una entrevista en ETB su convicción de que «el canal de comunicación» entre el PSOE y la izquierda abertzale ha existido siempre y «nunca se ha roto del todo». Al respecto de estas relaciones Erkoreka declaró que «era evidente que se producían, aunque el Gobierno las negara totalmente», y aclaró además que su partido conocía la existencia de estas conversaciones aunque «no le han parecido algo malo». Ante el mantenimiento de estas relaciones, la formación nacionalista se ha ofrecido «a los principales agentes de este proceso» para «facilitar la relación y encauzar las cosas o para desbloquear los obstáculos que pueden estar impidiendo ahora avanzar», explicó el portavoz de los nacionalistas. Por otra parte, Erkoreka se refirió también a la «obsesión del PSE» ante la negociación presupuestaria por «estar en la foto, más allá del contenido de las transferencias», informa Efe.