Los universitarios en huelga 15 días y vigilando a quien imparta clases

Sevilla- Los estudiantes de la Universidad de Sevilla han utilizado las medidas de racionalización del gasto aprobadas por el Gobierno para una protesta singular: no dar clases, no seguir con los temarios y suspender los exámenes y pruebas previstas. Una «huelga de bolis caídos» con la que quieren convencer al Ejecutivo de Rajoy de que invertir en la Educación es la mejor forma de ayudar al desarrollo nacional. La huelga también es «preventiva» ante las medidas que adoptará el Gobierno andaluz tras anunciar la Junta un recorte de 2.600 millones del presupuesto de 2012.

El primer paso en la escena universitaria de la capital hispalense lo dio el jueves la Universidad Pablo de Olavide, que con el respaldo del 95% de su alumnado vivirá diez días sin clases desde el próximo 22. En el seno de la Hispalense han ido más allá y las movilizaciones tendrán lugar entre el 24 y el 31 de mayo. En ese espacio de tiempo quedará en suspenso cualquier actividad universitaria: ni clases, ni tutorías, ni prácticas ni exámenes se pueden realizar durante estos días, comenta Nerea de Tena, portavoz del Consejo de Alumnos de la Universidad de Sevilla (Cadus), quien recuerda que esta decisión quedó respaldada por la mayoría de las facultades. De este modo, dieron el «sí» a las movilizaciones 19 de los 25 centros con los que cuenta este universidad.

Unas cifras de consenso que permiten al Cadus defender la suspensión de cualquier actividad aunque varias facultades hayan presentado sus reparos a este procedimiento. Es el caso de Medicina, facultad de donde han llegado las críticas más duras por este paro académico, ya que se encuentran en el último tramo del curso. Es más, los alumnos de cuarto y quinto argumentan que la medida adoptada les perjudica hasta el punto de que pueden perder el año académico. Desde el Cadus niegan realizar cualquier valoración de estas posturas adversas al movimiento estudiantil y se escudan en la aritmética asamblearia para defender sus proyectos. Preguntada a este respecto, De Tena mantiene el discurso de la victoria «de más de dos tercios de los centros de la Universidad que exige el reglamento para poder llevar a cabo esta medida», lo que a su juicio les ampara para impedir que aquellos compañeros que quieran dan clase puedan hacerlo ejerciendo su derecho a no ir a la huelga. «No entramos en ningún tipo de valoración», concreta esta estudiante, que insiste en la imposibilidad de realizar cualquier actividad mientras dure la huelga. Es más, adelanta que desde el Cadus vigilarán para que el mandato asambleario se cumpla. «Ha quedado claro que con el paro académico no hay ninguna posibilidad de realizar ni clases, ni exámenes. En el caso de que los haya se realizará una instancia al Vicerrectorado denunciando los hechos», señala, mientras comenta que ésta ha sido una de las instrucciones dadas desde el Rectorado a los alumnos.

A corto plazo, las clases volverán a la normalidad el lunes, mientras que el martes 22 está previsto que se secunde la huelga general convocada en el sector de la enseñanza a nivel estatal, mientras que el miércoles 23 se volverán a celebrar asambleas informativas en todas y cada una de las facultades de la Universidad para «informar de cómo se va a concretar el paro académico».

Hasta el momento no hay establecido un calendario de actividades durante estos días en blanco, aunque los representantes de los alumnos mantienen que barajan varias alternativas a llevar a cabo, como protestas ante los recortes. Entre ellas, destacan manifestaciones, encierros en facultades y centro oficiales de la Universidad, además de una «huelga a la japonesa» que se traduce en «irnos a estudiar por las noches mientras duren los días de las protestas», concreta De Tena.

 

El temario de estos días, fuera de los exámenes
Aunque la intención de los estudiantes de la Hispalense es llenar las salas de estudio durante las noches de las próximas dos semanas, la realidad es que no tendrán que «empollar» el temario de este tiempo porque «no entrará en los exámenes», apuntan desde el Cadus. El paro académico frena no sólo el que se impartan las clases o se atiendan las tutorías para todos los alumnos, quieran o no ir a la huelga, sino que también llega a los temarios. «Al no haber clase no se sigue avanzando en las materias», señalan.