Barcelona exige al Govern que no deje en la estacada equipamientos básicos

Gracias a Dios, ningún concejal del Ayuntamiento de Barcelona sufrió ayer una hipoglucemia, como predijo el doctor Xavier Trias que podría haber pasado, después de aguantar un pleno de siete horas y casi treinta minutos

Tras ganar las primarias, el alcade se mostró más confiado, «soy yo quien preside el pleno», le dijo a Trias
Tras ganar las primarias, el alcade se mostró más confiado, «soy yo quien preside el pleno», le dijo a Trias

El penúltimo pleno antes de poner punto y final a la legislatura empezó con puntualidad británica, a las diez de la mañana, con el balance anual de la Síndica de Greuges, pero no acabó hasta las cinco y media de la tarde, con el adiós a la concejal del PP, Emma Balseiro, que deja el Consistorio, después de doce años, para incorporarse a la Sindicatura de Comptes.

Aunque el gobierno bipartito –PSC e ICV– intentó aprovechar la sesión para hacer un balance del mandato en clave electoral, el acuerdo unánime para pedir a la Generalitat que su política de recortes no afecte a equipamientos de la ciudad que están semiacabados, le robó el protagonismo.

Corte a los recortes

Los tres grupos de la oposición, sin excepción alguna, apoyaron la propuesta del equipo de gobierno que exige a la Generalitat que no haya aplazamientos en la apertura y la construcción de equipamientos comprometidos de acción social, salud y educación. El Ayuntamiento estima que hay diez equipamientos en la ciudad, que ya están construidos y cuya puesta en marcha depende de que la Generalitat provea los interiores o el presupuesto para pagar la plantilla. El resto de proyectos está a la espera de que el Govern los financie.

El acuerdo unánime no evitó disputas. El líder CiU, Xavier Trias –que no dudó en apoyar la propuesta, pese a que la Generalitat ha pasado a manos de su partido–, reprochó al PSC e ICV que ahora se vuelvan exigentes con el Govern. Les dijo que «no se puede ser tan atrevido» y alzar la voz ahora, después de que el tripartito haya llevado al gobierno catalán «al límite de la catástrofe». «Es cierto que tenemos que exigir, pero no es menos cierto que tendríamos que haber sido igual de exigentes durante los siete años que gobernó el tripartito».

Desde el PP, Alberto Fernández, eligió con astucia las preguntas de la parte de control para poner en entredicho al gobierno municipal y al alcalde. Primero pidió que se valorara la actuación del gobierno tripartito con Barcelona. Y el portavoz del gobierno municipal, Francesc Narváez, picó el anzuelo. Respondió que ha sido «un gobierno amigo», «sensible con las necesidades de los ciudadanos», porque «ha contratado cinco médicos cada día, ha construido 410 escuelas y 288 guarderías», entre otras cosas. Luego, preguntó por la actitud del nuevo Govern de CiU y Narváez contestó que, por ahora, su política de recortes pone en entredicho que sea capaz de comprender a los ciudadanos.

En su primer pleno tras las primarias, Hereu demostró que el proceso le ha regalado autoestima. Pero Fernández le recordó que la afonía institucional que ha padecido con el tripartito le ha hecho perder credibilidad.