Tv «ConNection» por Ángel VALLE

El pasado viernes cerraba sus puertas el Consumer Electronic Show, más conocido como CES, que cada año se celebra en la ciudad estadounidense de Las Vegas y que se ha convertido en la mayor feria de electrónica de consumo del mundo. La edición de 2012 tuvo varios protagonistas pero, sin duda, fue la televisión conectada la gran estrella, pues mostró la apuesta clara de todos los fabricantes por el televisor capaz, no sólo de conectarse a internet, sino también de permitir al usuario navegar desde la pantalla. Además, también se han dado los primeros pasos para jubilar el mando a distancia gracias a los comandos gestuales, por voz o por reconocimiento facial.

En este sentido, si alguien ha salido triunfador del CES ha sido Google, que ha logrado imponer su sistema operativo también en la televisión conectada y, así, todas las marcas parecen haber apostado por Google TV, aunque sin cerrar sus puertas a otras opciones. De este modo, la batalla entre Google y Apple está servida, a la espera de que la compañía de Cupertino aclare si fabricará sus propios televisores, aprovechando la tecnología que ya usa en sus pantallas de ordenador o en sus teléfonos móviles y tabletas.

De este modo, este año puede ser el del punto y aparte, el de la ruptura definitiva entre el modelo de televisión que todos conocemos y la que viene. Porque si bien el nuevo modo de ver la «tele» ya se ha extendido, no es menos cierto que actualmente sigue habiendo una separación de aparatos, es decir, el televisor para ver la programación tradicional y el ordenador o las tabletas para ver las series descargadas. Sin embargo, con la televisión conectada y la apuesta decidida de las cadenas por colgar en sus páginas web buena parte de sus contenidos –series, informativos y otros programas–, así como de crear sitios específicos para estas nuevas televisiones con conexión a internet, permitirán a los telespectadores ver cualquier contenido a cualquier hora.

¿Supone esto que la programación tradicional pierde su sentido? Hoy por hoy, no. Pero de lo que no cabe duda es de que ambos modos de ver la televisión convivirán. Seguirá habiendo quien encienda el aparato y vea lo que estén poniendo en ese momento o se siente a un hora concreta buscando su programa favorito, y crecerá cada vez más el número de personas que se sentarán exclusivamente ante la pequeña pantalla para ver contenidos concretos que visualizarán a través de internet. La televisión conectada también permitirá que sea cada usuario quien decida si quiere hacer una pausa o ver sólo la mitad del capítulo de una serie y dejar el resto para otro momento o para otro día.

Sin embargo, el cambio de modelo también debería suponer un cambio en el modo de medir las audiencias. Porque, ¿de qué manera se mide ahora las veces que alguien se descarga de internet una serie que emite determinada cadena?, ¿cuánta gente puede haber visto el primer capítulo de «Toledo» o el último de «El barco» en la web de Antena 3 TV o descargado ilegalmente de una web? Seguro que mucha y, sin embargo, eso no computa como audiencia. Y, además, ¿qué ocurre si un programa emitido en «prime time», es más visto on-line o en «streaming» a otra hora distinta?, ¿de qué modo pueden los anunciantes hacer frente a estas nuevas realidades?
Estamos en un momento clave, pues el modelo está en pleno proceso de cambio y del mismo modo tendrá que cambiar todo lo que le rodea, incluida la medición de audiencias.