El Gran Parque del Retiro también en Valdebebas

Más de 10 millones de metros cuadrados albergarán 12.500 viviendas. Esta «nueva»ciudad integrará el espacio urbano y priorizará El peatón frente al coche 

El Gran Parque del Retiro, también en Valdebebas
El Gran Parque del Retiro, también en Valdebebas

A un paso de la terminal 4 del aeropuerto de Barajas se extienden los diez millones y medio de metros cuadrados del desarrollo de Valdebebas.
Desde el alto punto del mirador, frente a las pistas, la panorámica del plano urbano adquiere dimensión real, mientras el oído no consigue añadir a la sensación visual del aeropuerto a un lado y de las futuras casas al otro, el ruido de los aviones despegando y aterrizando. El silencio es absoluto. Se aprecian en la lejanía las tres áreas en las que está dividido el terreno, con el parque forestal al fondo, el parque urbano enfrente y las manzanas donde se alojarán los edificios residenciales y de oficinas, justo al lado. Las parcelas están limpias de tierra y preparadas para alojar a sus futuros inquilinos; los espacios para oficinas serán los más cercanos desde este punto y con las alturas programadas hasta los 20 pisos aislarán acústicamente, más bien del tráfico rodado, a los vecinos. Cada manzana está rodeada de espacios ajardinados o «conectores verdes», de tal manera que cualquier inquilino estará «a menos de 150 metros de una zona verde desde la que acceder al parque forestal», explica Roberto Vázquez, responsable medioambiental de la Junta de Compensación de Valdebebas.
Todo está listo para construir. En la Junta de Compensación esperan que a lo largo del año empiecen a verse las primeras grúas sobre el terreno y el que viene, a alguno de los ocupantes de las 12.500 viviendas. Son pocos los elementos arquitectónicos que faltan. El puente desde el Mirador quizá sea el de mayor envergadura, aunque hay otros siete accesos construidos y ya en funcionamiento. «El desarrollo se encuentra al 93 por ciento, falta alguna rotonda o mobiliario urbano, que se estropearía si lo instaláramos antes de que empezara la ocupación real», continúa Vázquez.
Los 400 propietarios del terreno decidieron unir fuerzas hace ya una década y asegurarse de que el plan urbanístico respondía a sus intereses y a su concepto de ciudad moderna. Renunciaron a más del 50 por ciento del suelo en aras de los espacios verdes y el «gran parque del Retiro» de su área forestal, poniendo en práctica una máxima de la vanguardia arquitectónica: La construcción en altura. Aquello que se pierde a lo largo se gana a lo alto. La integración del espacio urbano y el natural, la priorización del peatón-ciudadano ante el coche y detalles en la vigilancia del desarrollo respecto a parámetros de respeto medioambiental les valió la certificación ISO 14001. Sin embargo, la Junta quiso ir más allá, hasta adaptarse a las exigencias europeas y ser los primeros en España en obtener el EMAS (Esquema Europeo de Auditoría y Gestión Ambiental). Aenor (Asociación Española de Normalización y Certificación) ha sido el organismo que ha suscrito la eficacia de su sistema de gestión ambiental. Bosque, parque urbano, conectores verdes y jardines privados suman a simple vista una gran necesidad de agua. Las soluciones han sido dos: la primera y más sencilla fue plantar especies autóctonas y árboles que no necesitaran grandes dosis de alimento para sobrevivir.
La segunda fue canalizar hasta Valdebebas y después hacer llegar hasta las acometidas vecinales (para que incluso los privados no tengan que regar con agua potable sus jardines), el líquido depurado de la Estación Rejas Norte, la misma que alimenta con aguas residuales tratadas los parques de Hortaleza, como el Juan Carlos I.
Son muchos los detalles que se cuidan en este nuevo espacio urbano. Las farolas son de bajo consumo, los pavimentos absorben el rumor del tráfico rodado, las anchas aceras están adaptadas al paseo y a las personas con movilidad reducida. Incluso, las oficinas donde cada día trabaja el equipo de la Junta hasta que se entregue la última llave, funcionan con paneles solares térmicos. También son cómodas pero desmontables. No en vano, Vázquez no puede esconder su orgullo ante un certificado que avala el trabajo bien hecho.