Pantoja «superstar»

La Razón
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En este periódico, en Onda Cero, en A3, cuando el vendaval arreciaba contra Isabel Pantoja en todos los medios, defendí siempre a la gran artista y a la estrella que es. No voy a repetir de nuevo que se puede ser magnífica artista y no ser estrella. Para llegar a este olimpo, aparte de las condiciones artísticas, hay que tener magnetismo, leyenda y algo imprescindible: la transformación que sufren las «star» al aparecer en público, que no se debe solo a un buen estilismo ni a un bello traje, es el fulgor de las estrellas que siempre relumbran. La pasada semana todo esto quedó demostrado. Acudió Isabel a una cadena televisiva que había jurado que jamás volvería a pisar. Acudió a un programa que presentaba Jorge Javier Vázquez, que fue su particular martillo de herejes en los años que presentaba «Aquí hay tomate». ¿Por qué lo hizo? Por la única cosa que podía llevar a Telecinco a la cantaora: recibir y abrazar a su hijo. Apareció con un brillo especial, encantadora, simpática, bellísima, elegante, todo ello hizo que durante su presencia en el programa «Supervivientes» se llegara a superar el 40% de la audiencia, nivel nunca alcanzado en un programa de entretenimiento y mucho menos en estos tiempos donde un 15% ya se considera un magnífico registro. En ningún caso todo lo dicho la eximiría de la Justicia donde está hasta el momento solamente imputada. Después del verano será juzgada y es entonces cuando los jueces dirán si es inocente o culpable. Aunque fuera lo último, nadie le podría quitar sus más de 40 años de artista y estrella. Ahora los que hasta hace poco tiempo la consideraban poco menos que una quinqui, se rasgan las vestiduras y encuentran muchísimas virtudes en Isabel. Cosas de la vida y de las cuentas corrientes.