África

El grupo insurgente M23 pide negociar con el Gobierno de la República Democrática del Congo

El grupo insurgente M23 ha pedido este sábado negociar con el Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) para poner fin a la violencia en el este del país, según ha explicado un comandante rebelde de alto rango.

Ayer el grupo rebelde informó de que había tomado la localidad de Bunagana, junto a la frontera con Uganda, tras días de enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales y las tropas de la ONU en los que ha muerto un soldado de los efectivos de Naciones Unidas y miles de personas han tenido que abandonar la zona. Según ha afirmado el M23, no avanzarán hacia otras áreas urbanas si se sientan a negociar la paz.

"Nuestro objetivo no es ir hasta Rutshuru ni siquiera a Goma. Queremos permanecer aquí y llamar al Gobierno a que venga aquí y negocie con nosotros", ha explicado desde Bunagana el coronel Vianney Kazarama, comisario político del M23, en declaraciones a Reuters.

Kazarama hacía referencia a dos grandes ciudades de la provincia de Kivu que se han visto afectadas por la violencia desde el pasado mes de marzo, cuando cientos de antiguos rebeldes que se habían unido al Ejército desertaron para unirse al general Bosco Ntaganda, sobre el que pesa una orden de detención del Tribunal Penal Internacional por crímenes de guerra.

"Cuando desertamos del Ejército nacional dijimos al Gobierno que nos permitiera continuar negociando y que mantendríamos la paz vigente. Sin embargo el Gobierno dijo que es muy poderoso (...) dijo que nos iba a derrotar", ha explicado Kazarama.

Kazarama no ha expuesto sus demandas, pero ha afirmado que la integración de su facción en el Ejército nacional había fracasado debido a que fueron tratados injustamente. También ha dicho que el Gobierno no había repatriado a los refugiados que viven en Uganda y Ruanda.


RETIRADA DEL EJÉRCITO
A pesar de superar en número a los rebeldes, el Ejército de RDC tuvo que retirarse. El viernes alrededor de 600 soldados congoleños atravesaron la frontera con Uganda. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) informó de que desde el jueves 5.000 refugiados habían cruzado la frontera.

En Bunagana a menos de un kilómetro de la frontera se pueden ver ropas y cascos militares esparcidos en zonas embarradas. Los rebeldes han conseguido cañones de artillería y cañones antiaéreos que fueron abandonados por las tropas congoleñas. En Uganda, tropas congoleñas se encuentran descansado en los terrenos de un cuartel militar mientras que en una clínica cercana los médicos tratan a más de una veintena de soldados, algunos de los cuales presentan heridas de bala.

Ante esta situación un oficial del Ejército congoleño ha negado que sus hombres se hubieran visto sobrepasados y ha señalado que la retirada es una táctica militar. "En el Ejército hay un montón de tácticas y la retirada es una de ellas, así que nos hemos retirado", ha explicado el comandante de un batallón, Mumbere Kanzau, en declaraciones a la prensa cerca del puesto fronterizo.

Con respecto al por qué los soldados habían abandonado sus armas, Kanzau ha explicado: "Si te encuentras en la frontera con un país con sus propias leyes no tienes más remedio que dejar de lado tu arma y seguir las reglas de la tierra extranjera".