Qué hacemos con los niños en verano

A partir de junio, todos los años la misma duda. Y aunque el abanico de ofertas es muy amplio, hay que reconocer que no tardan en esfumarse. Llegado el caso, confiar los niños a los abuelos puede ser muy positivo

El Museo Thyssen-Bornemisza es uno de los centros que, durante estos días, pone a disposición de los niños actividades lúdicas
El Museo Thyssen-Bornemisza es uno de los centros que, durante estos días, pone a disposición de los niños actividades lúdicas

Es algo tan engorroso de estas fechas como los atascos, las picaduras de mosquito o la canción del verano. «Tienen tres meses de vacaciones por delante. ¿Qué hacemos con los niños?», se preguntan estos días millones de padres en nuestro país. De nuevo queda en evidencia la imposibilidad de conciliar la vida laboral con la familiar, las estrecheces de las guarderías y otros problemas que parecen encontrar difícil solución, al menos a corto plazo. Por ello, en estas páginas ofrecemos un puñado de alternativas, de ámbito público y privado, disponibles para todos los bolsillos. Tanto, que la alta demanda de las familias provoca que las plazas, que en las grandes ciudades alcanzan los cientos de miles, se agoten en un tiempo récord. Guarderías de veranoAyuntamientos como el de la ciudad de Barcelona ofrecen durante estos meses un servicio de guarderías de verano, centros municipales para niños de edades comprendidas entre 1 y 3 años, y divididos por distritos. En los meses de julio y agosto, los pequeños serán partícipes de actividades divertidas y adecuadas a sus edades. También aprenderán tareas de cuidado y respeto, así como hábitos de higiene, alimentación y descanso. Los horarios dependen de cada centro, pero es posible alojar a los niños de lunes a viernes con un horario entre las 8:00 y las 17:00 horas, comidas incluidas. Suelen estar organizadas en turnos de dos semanas, con precios que oscilan entre los 120 y los 320 euros, aproximadamente. Campamentos urbanosLos campamentos urbanos, asentados en buena parte de la geografía nacional, son una de las soluciones ideales para que los padres de niños de entre 3 y 15 años puedan encontrarles acomodo sin salir de la ciudad. En el ámbito público, los Ayuntamientos, con las plazas divididas en distritos, constituyen las ofertas más demandadas, aunque también hay vacantes disponibles en colegios, centros culturales y clubes deportivos. El funcionamiento es similar al de las guarderías, aunque con actividades propias de edades más avanzadas, en entornos tan amenos como educativos. Estos campamentos –conocidos en Cataluña como «casals» de verano– se ubican principalmente en escuelas y ludotecas y ofrecen a los pequeños juegos, talleres creativos y salidas por la ciudad, lo que incluye desde irse a dar chapuzones en la piscina hasta visitar museos. Como en las guarderías, estas actividades están organizadas en quincenas, con un horario entre las 9:00 y las 17:00 horas. ¿El precio? Entre 75-90 euros.Campamentos temáticosOtras opciones son las de los campamentos temáticos. Es decir, zonas de recreo no necesariamente ceñidas al entorno urbano y centradas en actividades muy concretas. Por ejemplo, los distritos ofrecen la posibilidad de que los pequeños aprendan inglés en parajes asturianos y andorranos. O que practiquen en Burgos deportes que van desde el piragüismo hasta el tiro con arco, pasando por el senderismo. O que, directamente, hablen inglés mientras hacen deporte en el mismo lugar. También pueden hallarse campamentos urbanos pero con un trasfondo cultural o incluso medioambiental. Es el caso, por ejemplo, del Museo de América de Madrid que, en pleno verano, enseñará a los niños cómo es la vida en las tierras polares, poniendo en práctica incluso sus habilidades culinarias. Mientras, en el Jardín Botánico del Retiro, en colaboración con el Museo Nacional de Antropología, los niños ejercerán de pequeños científicos a través de juegos, talleres y manualidades relacionadas con la biodiversidad. Y todavía se mantiene abierto el plazo de inscripción para los talleres de verano del Museo del Prado donde, bajo el nombre de «El paisaje y sus enigmas», los niños de entre 6 y 13 años podrán adentrarse en los secretos que esconde la galería madrileña. Otra posibilidad es que los pequeños vivan un verano «salvaje»: parques como el Zoo Aquarium de Madrid les ofrecen incluso ejercer de «cuidadores en prácticas». Aparte de estar en contacto con los animales, aprenderán a hacer un uso responsable de los recursos que brinda la naturaleza. El precio de las actividades oscila entre 100 y 200 euros. Estancias con familiaresPor último, una de las alternativas más económicas –y también más tranquilizadoras– para muchos padres es confiar durante unos días a los niños a unos familiares. En estos casos, los abuelos juegan un papel fundamental. No es de extrañar, teniendo en cuenta que, hoy en día, muchísimos padres, ante la imposibilidad de poder afrontar los costes de una guardería o lo complicado que resulta «robarle» horas al trabajo, han de recurrir a los mayores para que ejerzan de improvisados «canguros». Sin embargo, la aproximación «veraniega» entre abuelos y nietos es diferente. Y resulta especialmente beneficiosa si ese cambio de aires se produce con el cambio de un entorno «urbanita» a otro rural. «Me parece sanísimo, sobre todo si son niños de ciudad que pasan unos días en el pueblo con sus abuelos», comenta la psicóloga Isabel Menéndez Benavente. «Los niños se sienten más libres y aprenden muchísimo en contacto con ellos. Y de forma relajada, no como en las ciudades, donde a veces los mayores se ven obligados a hacer con ellos los deberes, llevarlos al parque...».Preguntas con Respuesta¿Es bueno para los niños tener unas actividades programadas?Puede ser beneficioso «siempre que el niño lo demande, lo pida o le guste», como recuerda la psicóloga Isabel Menéndez Benavente. Y es que puede darse el caso de que «por tener a los niños entretenidos, al final los metamos en actividades que los agotan». Por eso, la experta recomienda «no programarles en exceso el verano» con el objetivo de que los padres les «den un poco de libertad y responsabilidad», pues «tener dos meses y pico ya programados para un niño es una barbaridad». Así, la experta recomienda a los progenitores que «les dejen a los niños al menos un mes de libertad. En los campamentos, por muy lúdicos que sean, acaban sometidos a una disciplina y a unos horarios». «No hay que obligarlos a levantarse todos los días a las 9:00 de la mañana», añade la psicóloga. ¿Cómo administrar el tiempo que pasamos con nuestros hijos? Es fundamental que, durante los meses que abarcan las vacaciones de verano, los padres se cojan las vacaciones juntos para pasar el mayor tiempo posible con sus hijos. Y «no importa tanto lo que se haga con los niños. Montar en un cochecito, hacer unos castillos en la arena... Ellos siempre se acordarán de esos días como los mejores de su vida», afirma Isabel Menéndez Benavente. Así, ese tiempo que pasen con los pequeños ha de ser un tiempo efectivo. «No hace falta ni salir de Madrid. Pueden encontrarse miles de actividades en la misma ciudad», recuerda la experta. En este sentido, Menéndez apunta que «los niños no demandan siempre estar fuera de su entorno. Ellos también tienen ganas muchas veces de quedarse en su casa, jugar con sus juguetes, etc.». Diecciones útilesAyuntamiento de MadridWeb: www.munimadrid.es/portales/munimadrid/es/inicio/Campamentos-de-verano2010Ayuntamiento de BarcelonaWeb: www.bcn.cat/vacances/es/presentacio