Sara Navarro: «El movimiento de las caderas al caminar ése es el fetiche de los tacones»

Es una de nuestras mejores diseñadoras de calzado. Si la genética manda, ella ha cumplido con todas las leyes, a rajatabla, siguiendo con el negocio familiar de los famosos «Kurhapies». Tras licenciarse en Psicología y Arte, lo ha conseguido casi todo adornando nuestras extremidades: en las pasarelas, junto a genios como Galliano, recibiendo la medalla de Oro al mérito de las Bellas Artes y vistiendo los pies más famosos del planeta. En los últimos años, es la responsable de que doña Letizia se suba cómodamente a sus insustituibles «peep toes».

-Naciendo en Elda y siendo la tercera generación dedicada al calzado, ¿era inevitable que terminara vistiéndonos los pies?-Inevitable, no, pero sí era bastante probable.-Confiese: su infancia son recuerdos de...-De un patio de Altea y un huerto claro donde madura el ciruelo…-¿Hay que tener mucha psicología para calzar a la gente?-Ayuda, pero no es tan complicado: simplemente hay que entenderla.-Y para descalzarla, ¿también son necesarios los méritos?-Para eso, muchos más, no crea.-Estudió Arte en Florencia, ¿se podría hacer un tratado de los zapatos en el universo del arte?-Un tratado, una tesis, una cátedra y emplear en ello toda una vida.-Compró su primer cuadro a los dieciséis años. Ahora ya tendrá un Picasso, como poco.-Un Picasso no, sólo unos cuantos más que cuando empecé. Pero sí, es de las cosas que más me fascinan en la vida.-Ha pisado fuerte en las principales pasarelas internacionales de la mano de creadores como Galliano o Martine Sitbom, ¿qué desfile recuerda con mayor emoción?-El primero de Galliano en París: pintamos una suela de cada botín de un color diferente. Cuando caminaban las modelos el efecto era espectacular. La gente se ponía en pie y chillaba. ¡Siempre fue un genio!-¿Por nuestros pies nos conocerán?-Ni se puede imaginar lo mucho que hablan de la persona. Siempre dejan muchas pistas.-Recibir un pisotón con un diseño suyo, ¿es poco menos que un lujo?-Al menos se lo habrá dado una mujer interesante.-¿Las modas van por países y culturas o, en un mundo globalizado, la tendencia es igual en todas partes?-La tendencia es general, pero no así la forma de interpretarla. No lo olvide.-Supongo que usted elige primero el zapato y luego el traje, ¿no?-¡La duda ofende! Al revés me haría un lío.-Ahora se acaba de sacar el título para pilotar aviones. ¿Qué demonios le queda por hacer?-Tanto, que necesitaría otras vidas. -Encabeza una entidad de mujeres empresarias. ¿Es necesario escindirla de la de empresarios en general?-A las empresas en sí, no sería necesario. Pero las vivencias y motivaciones no me negará que son diferentes.-¿Está a favor de la política de cuotas y la paridad?-Estoy a favor de potenciar, aprovechar y utilizar el talento. Y de sumar para ganar.a sus pies-Vemos a doña Letizia con sus «peep toes». ¿Le llama o elige lo que quiere de su colección?-La princesa se interesa mucho por la moda y las tendencias, y apoya incondicionalmente el diseño español, lo que le agradecemos todos, eligiendo la novedad con la que se identifica.-No me ha contestado...-Doña Letizia tiene mucha personalidad.-Su última aportación han sido los zapatos con olor, ¿no era suficiente diseñarlos más ventilados?-¿Y por qué no más perfumados? El aroma aporta algo único y los hace todavía más sensuales.-Una frase repetida, incluso en gente bellísima es: «Odio mis pies». ¿Son los hermanos pobres de nuestro cuerpo?-Son los menos visibles y por ello los más misteriosos. ¿O no?-Se lanza ahora al diseño de gafas y joyas. ¿Riesgo en plena crisis?-No, es la evolución normal de una filosofía de marca. Las joyas ya estaban en los pies y las gafas. ¡Son para verlos mejor!-A sus diseños les da temas concretos inspirándose en episodios históricos. ¿Me aclara cómo es un zapato inspirado en la Revolución Industrial?-Exactamente el concepto de zapato de trabajo: algo masculino, blando, con suela de goma, adaptable y deportivo. En cualquier caso, no lleva tornillos.-Y «La Roja», ¿le inspira algo?-¿Y para quien no es una inspiración alcanzar sus sueños?-¿Guarda los primeros zapatos que calzó?-¡Pero si tenía un año! Le preguntaré a mi madre.-Fetichismo y tacón. ¿De dónde nace ese binomio inconsciente?-Del movimiento de la cadera al caminar cuando el pie está inclinado, de los recursos para seducir, de las armas sutiles de las mujeres.-¿A qué personaje público le pondría una sandalia de tiras romana?-A Gallardón, para que pasease por «las calzadas».-¿Y a quién una bota de patinadora?-A Vicente del Bosque, para que todo le siga yendo sobre ruedas.-¿Y unas botas de «gorila»?-A los intolerantes y maltratadores, para que se identifiquen con sus ancestros.-Mi abuela decía que cualquier batita con el zapato adecuado se convertía en un vestido.-Su abuela, como todas, tenía razón. El zapato tiene el poder de ensalzar o destrozar el «look».-«La época de mi enfermedad fue una de las mejores de mi vida». ¿El cáncer de mama le dio la oportunidad de parar, hacer recuento, analizar su vida y ocuparse de sí misma?-Siempre he sido consciente de la importancia de cuidarme, pero cuando tienes salud lo vives como algo normal. Lo interesante de una enfermedad es valorar lo normal como algo extraordinario y dedicarle tiempo para disfrutarlo intensamente. Paras y todo se vuelve agradecido.-¿Tiene algún zapato de la competencia internacional: un Manolo o un Jimmy Choo?-No tengo ninguno, aunque admiro su trabajo.-¿Me lo he inventado yo, o Naomi Campbell y Claudia Schiffer han dicho que sus diseños eran los que les permitían desfilar más cómodas sobre la pasarela?-(risas) ¡Es que ellas lo agradecían!-¿Cómo calzaría al presidente Zapatero para que caminase mejor por la crisis?-Con unas alpargatas. Y además iría muy a la moda.-¿Y al presidente Montilla para capear el tema del Estatut?-Con anatómicos autonómicos. -Y a Camps para que toree el «Gürtel»?-Ummmm... combinado con raya diplomática.-A sus pies, señora Navarro. Espero haber estado a la altura de su genio.-(risas) A los pies la que suele estar soy yo.Para pisar bien sin pisar a los otrosNos citamos en la madrileña galería de su amiga Nieves Fernández. Nada más entrar, va enfilada a una obra de Jannis Kounellis, junto a la que quiere posar. «¿Verdad que es maravilloso?». Le fascina el arte –pero de verdad–. Y colecciona –también, en serio–. Nuestra mejor diseñadora de calzado no hace nada a medias y, gracias a su dedicación, en un solo tacón de los que imagina cabe el universo entero. Porque, como Cocteau, primero encuentra y después busca. Cercana, educada, bella, inteligente... Si no se la admirase, darían ganas de odiar a esta mujer. Pero ella lo pondría bastante difícil ya que, en la creación, la única perversión es faltar a la duda. Y tengo para mí que incluso ahí donde la ven sabe dudar con elegancia.