Madrid: estación de paso

Cuando la tuneladora «Gran Vía» irrumpió ayer a 45 metros bajo la tierra de la estación Puerta de Atocha no sólo lo celebraron José Blanco, Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón, como testigos de las obras

La tuneladora ha acabado de perforar el túnel
La tuneladora ha acabado de perforar el túnel

Tanto los ciudadanos del norte de España, como los del sur se felicitaron por los beneficios de los 7,3 kilómetros del nuevo túnel del AVE. Y es que, cuando en 2012 el paso de la alta velocidad entre Atocha y Chamartín sea una realidad, se dejará de hablar de Madrid como el centro de las líneas de AVE, ya que se convertirá en una estación de paso en medio de la «red española de alta velocidad».

El túnel, que Adif ha logrado terminar en nueve meses (antes del plazo previsto), unirá en dos años las líneas con origen o destino en la mitad norte peninsular, que tienen como estación de referencia Chamartín, con las del sur, cuya cabecera es la estación de Puerta de Atocha.

Para llevar a cabo esta obra de ingeniería, ha sido necesario traer desde Alemania a España (por ríos, mar y carretera) una tuneladora específica, de 125 metros y más de dos mil toneladas, que fue bautizada en 2009 como «Gran Vía». Su labor en este tiempo ha sido la de atravesar de norte a sur la ciudad, salvando ocho líneas de Metro y dos de Cercanías bajo edificios de la envergadura de la Puerta de Alcalá, el Casón del Buen Retiro o el Museo Arqueológico. Para evitar daños en cualquiera de estos «monumentos» o en las miles de viviendas por las que ha pasado, ha sido necesario realizar auscultaciones continuas (con 3.548 dispositivos) para controlar posibles movimientos e incluso colocar pantallas de pilotes para proteger las estructuras y evitar daños, como sucedió en El Carmel.

Un ritmo de récord

Sin embargo, todas estas precauciones no evitaron que la tuneladora trabajara a un ritmo de 25 metros diarios, e incluso registrar jornadas de 57 metros de récord para perforar un total de 6.807,5 metros (el resto se realizó de forma convencional). Quizás por esto, cuando ayer «Gran Vía» hizo entrada en Atocha, todos los asistentes la aplaudieron.

La obra, en la que el Ministerio de Fomento ha invertido 206 millones de euros, consta de un túnel de algo más de diez metros de diámetro y de dos direcciones que pasa por las calles de Mateo Inurria, República Argentina; Serrano, Alfonso XII, atraviesa el Jardín Botánico y finaliza en la Plaza del Emperador Carlos V. El túnel cuenta con nueve salidas de emergencia, de las que tres están situadas en los aparcamientos que el Ayuntamiento de Madrid está terminando de construir en Serrano.

El objetivo de esta gran obra es además convertir Madrid en una gran estación intermodal. Una meta que se alcanzará definitivamente con otra de las actuaciones en materia de Alta Velocidad, como la conexión de Chamartín con Barajas, que Fomento espera iniciar cuando terminen los trabajos en el túnel Atocha-Chamartín. Sin embargo, aún quedan dos años hasta que comience a funcionar este enlace. En los próximos meses se ejecutará el relleno de parte de la sección hasta alcanzar la cota definitiva y se instalarán las vías en el interior del túnel, además de las instalaciones de seguridad y protección civil. Por delante queda licitar y adjudicar los correspondientes contratos para la instalación de los sistemas de electrificación, señalización y telecomunicaciones.


Un empujón a la «operación Chamartín»

La puesta en funcionamiento del túnel entre Atocha y Chamartín, será «el primer paso» de la «operación Chamartín» acerca de la cual, según adelantó ayer el alcalde de Madrid, se aprobará en el próximo Pleno su Plan de Reforma Interior del Area de Prolongación de la Castellana. Éste sería el último trámite necesario para que se ponga en marcha el gran proyecto urbanístico, que lleva prolongándose más de 20 años. n La «Operación Chamartín» supondrá la prolongación hacia el norte de la Castellana, actualmente «cercado por la M-30». Se soterrará gran parte de las vías de Chamartín, se cerrará el nudo norte (M-30) se construirán 16.000 viviendas y un distrito financiero.