Maradona verso libre por Julián REDONDO

Maradona, verso libre; por Julián REDONDO
Maradona, verso libre; por Julián REDONDO

Argentina, tres de tres. La albiceleste ha recuperado parte del cariño de la afición, convence, sin entusiasmar; ha derrotado a Grecia, Corea del Sur y Nigeria. No es para sacar pecho; pero salir airoso en tres partidos de un Mundial y dar sensación de poderío con Heinze, Verón y Palermo es para estar satisfecho. ¿También crecido? Maradona lo está. Clasificó a la selección para Suráfrica en el último instante, sufriendo como nunca, y la ha situado en octavos con holgura. Sensible mejoría. La psicología de Diego Armando, que celebra los goles de la nacional como si los metiera él, que besa y abraza a los jugadores después de cada batalla como a Benjamín, su nieto rojiblanco, ha dado sus frutos. Valdano manifestó hace un año que sería el mejor entrenador del Mundial. Maradona, con declaraciones así, con resultados favorables como éstos, ga- na volumen y aprovecha para exigir a los árbitros que cuiden de Messi cuando él no le da des- canso con el pase decidido. Contradictorio verso suelto. Maradona.

ADIÓS A LA CRISIS EN WALL STREETLos «brokers» de la Gran Manzana se olvidaron por unos minutos de sus acciones por culpa del gol de Donovan en el tiempo de descuento. El Dow Jones fue lo de menos. ¿Lo de más? Los «USA», en octavos y como primeros de grupo.