La Iglesia gana la confianza de casi 66000 contribuyentes más

«A pesar de la situación de crisis, ha habido casi 66.000 declaraciones más a favor de la Iglesia católica, aunque la recaudación ha sido menor, de 3,2 millones de euros menos», afirmó el portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, resumiendo los datos de la última declaración de la renta, la de 2010, que corresponde al IRPF de 2009.

El obispo Martínez Camino y Fernando Giménez, a su lado, ven con satisfacción tres años de crecimiento de declarantes pese a la crisis económica
El obispo Martínez Camino y Fernando Giménez, a su lado, ven con satisfacción tres años de crecimiento de declarantes pese a la crisis económica

Son 7,26 millones de declaraciones, el 34,75% del total, las que han querido ayudar a sostener la labor de la Iglesia.

«Estos datos no son una aproximación estadística: son datos contrastados, uno por uno, que nos da la agencia tributaria, de gente que quiere apoyar esta labor», explicó Martínez Camino, satisfecho por el crecimiento en porcentaje y en números absolutos. El vicesecretario de Asuntos económicos de la Conferencia Episcopal, Fernando Giménez Barriocanal, quiso señalar que los resultados son muy buenos teniendo en cuenta que, por primera vez en muchos años, «el número general de personas que han presentado la declaración de la renta ha disminuido» y que «muchos que en años anteriores marcaban la casilla, este año, debido a la crisis, no han hecho la declaración». Teniendo en cuenta que muchas declaraciones son conjuntas, Giménez Barriocanal calcula en torno a los 9 millones la cantidad de contribuyentes que apoyan el trabajo de la Iglesia.

Sin complemento

Desde 2007, la Iglesia no recibe ningún «complemento presupuestario» del Estado, tampoco cuenta con exención del IVA y recibe a través de la asignación tributaria sólo lo que los españoles, católicos o no, tienen a bien dar marcando «la crucecita», que destina al Fondo Común Interdiocesano un 0,7% de lo que el ciudadano paga. En los tres años que lleva aplicándose este sistema, la Iglesia se ha esforzado en explicar su cotidianidad y sus servicios a la gente, y ha ganado así 778.000 contribuciones más desde 2007.

Lo que «la crucecita» significa para una diócesis depende del tamaño: para una diócesis pequeña, rural, quizá envejecida, más del 40% de su presupuesto llega por esta vía. Para una gran ciudad, como Madrid, apenas el 10% de su financiación proviene del IRPF. Las rentas urbanas mantienen vivas pequeñas iglesias románicas en el Pirineo o sostienen a curas que atienden pueblos donde escasean muchos servicios.

Además, la Iglesia imparte 45,2 millones de horas en servicios: culto, catequesis, cursos matrimoniales, atención parroquial... En junio, Barriocanal calculaba que en la Iglesia cada euro rinde por 2,7, es decir, sus servicios, contratados a precio de mercado, costarían 2,7 veces más. Imaginemos, por ejemplo, que se sustituyeran los 70.000 catequistas voluntarios por otros tantos «formadores en valores» asalariados.