«Un juez me aconsejó que huyera»

Llevaba 23 años huido de la Justicia, desde que un día, acompañado por su hermano, condujo «hasta Portugal y se embarcó en un avión rumbo a Brasil». El fiscal, que le acusaba de haber matado, junto con su amigo Rafael Escobedo, a los marqueses de Urquijo, pedía para él 60 años de cárcel

Javier Anastasio, en una imagen tomada en los años 80
Javier Anastasio, en una imagen tomada en los años 80

«Había pasado tres años y medio en prisión provisional a la espera de juicio. El 21 de marzo de 1987 quedó libre y días antes de la vista se fugó», publica «Vanity Fair». «Me fui porque uno de los magistrados, un juez honesto y decente que formaba parte del tribunal (...) me dijo que iban a condenarme. Sus palabras fueron: ‘‘Pase lo que pase en el juicio, todo está arreglado y la sentencia está firmada de antemano''», declara Anastasio.

Javier Anastasio Estepona tiene ahora 56 años. Hace 30, en la década de los 80, era un «niño de familia bien, ligón y juerguista, que agotaba las noches en la sala El Sol» o en otros locales de moda en Madrid en aquella época. Ahora, confiesa haberse convertido en un hombre hogareño, madrugador, que vive con su mujer y sus dos hijos en un pequeño pueblo de la Patagonia (ha cambiado de domicilio cinco veces desde su huida) donde cultiva tomates, lee con avidez y escribe. Ha terminado su primer libro, «Supuestos y conjeturas», que estará a la venta el 1 de noviembre. No tiene móvil, ni cuentas bancarias, ni tarjetas de crédito...
«¿Mató usted a los marqueses de Urquijo?», le preguntan a bocajarro las periodistas de «Vanity Fair». «No», responde, tajante. «Ni siquiera entré en la casa».

«Yo no acuso a nadie –afirma Anastario–. Pero me parece que la coartada de Juan (de la Sierra, el hijo) y la del administrador son falsas, que no hubo interés en desmontarlas y que, cuando mi abogado lo intentó, la Justicia lo evitó. Creo que hubo una mano muy poderosa que los protegió».

Sobre su amigo Rafi, que murió en su celda en 1988, dice que nunca le contó nada pero que «hacía comentarios acusatorios sobre Juan (...) y consideraba al administrador artífice e instigador de todo el cotarro».

Cree que a su amigo lo mataron porque sabía demasiado. «Es mucha casualidad que cuando había insinuado que iba a hablar, le encontrasen colgado de una sábana», afirma.


Huido con documento legal
- Cuando Anastasio decidió salir de España para evitar la cárcel no buscó documentos falsos. Cruzó la frontera con su propio DNI y su pasaporte.
- De ahí el susto que sufrió cuando le llamaron por su nombre en el avión. «Qué rápido me han localizado», pensó. Pero querían devolverle dinero cobrado de más por el billete.
- Después de Brasil ha vivido en Uruguay, Argentina y México, siempre con su nombre y su documentación.