Hasta cuándo

El Gobierno vive en otro planeta, todo se está hundiendo a su alrededor y piensa que es un juego de niños.

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El presidente del Gobierno parece obsesionado con una fijación: ¡aquí no pasa nada! Y esa afirmación que desde hace muchos meses es insostenible, se hace cada vez más inaguantable. No por repetir muchas veces una mentira se convierte en realidad. Es más, cuando se machaca con voracidad una mentira, al final los efectos son mucho más demoledores y destructivos.Con las encuestas en contra de forma categórica, con un voto de diferencia para sacar adelante el «tijeretazo» en el Congreso, con el clamor generalizado de adelantar las elecciones generales, con una imagen muy deteriorada, el presidente sólo quiere hacernos creer que las cosas no van tan mal y que desde luego está todo plagado de exagerados y de exageraciones. En estos momentos existe un objetivo real que tiene un fondo de estrategia. Intentar hacer creer a la ciudadanía que la crisis económica en la que estamos inmersos no es para tanto, que nuestro entorno comunitario tiene las mismas condiciones, que existen seres malísimos que sólo buscan hundir al Gobierno y que el Ejecutivo está haciendo lo correcto y que por lo tanto sólo hay que tener paciencia para salir del túnel. Es una envolvente de poco recorrido, pero con la que los socialistas están haciendo mucho ruido. No se puede criticar, no se puede señalar, no se puede decir que las cosas se están haciendo rematadamente mal. Hay que estar obligatoriamente subido al barco del Gobierno y en caso de no someterse a sus exigencias te conviertes inmediatamente en un elemento marciano. Cuando realmente los marcianos son ellos; el Gobierno vive en otro planeta, todo se está hundiendo estrepitosamente a su alrededor y piensa que es un juego de niños.Es verdad que este desastre está provocando dentro de las filas socialistas una evidente preocupación. En un año son las elecciones autonómicas y locales y los barones socialistas perciben que los errores del Gobierno central, la incapacidad para pilotar la crisis puede provocar una hecatombe en esos comicios. Es decir presidentes autonómicos y alcaldes socialistas que en estos momentos dependen del Gobierno central, no les sirve la gestión realizada estos últimos cuatro años de legislatura. En estos instantes la crisis económica se lleva todo como una corriente torrencial, sin orden ni concierto. En estos momentos decenas, centenares, miles de cargos electos del PSOE perciben que el futuro de su cargo no depende de ellos; depende exclusivamente de la gestión de Zapatero y del desenlace de la crisis económica.Por lo tanto, cuando observan tanto desconcierto en el Gobierno, cuando escuchan permanentes contradicciones, cuando se siente un caos interno importante y cuando se vive a golpe de improvisación, todo se convierte en desánimo, en enfado y en crítica hacia el Gobierno y hacia la dirección de su propio partido. ¿Hasta cuándo?, se preguntan. ¿Hasta cuándo este descontrol y este empecinamiento en que aquí no pasa nada? Pasa y mucho. Y mientras este Gobierno no acepte los errores y las improvisaciones, el impacto va a ser terrible.