Hacia la historia clínica única

Castilla y León se prepara para despedir el próximo año a la receta tradicional en papel mientras agiliza la prescripción electrónica en Atención Especializada

Valladolid- Poco a poco. Sin prisa, pero sin pausa. Castilla y León sigue dando pasos para estar preparada y que no le pille el toro cuando entre en funcionamiento, más pronto que tarde, la historia clínica única en el Sistema Nacional de Salud, el principal desafío al que se enfrenta la Sanidad española en el futuro. Mejorar la prescripción farmacéutica, revisar la facturación de las recetas y potenciar el papel profesional de los farmacéuticos fueron las propuestas que hace diez años planteaba el gerente regional de Salud de la época, el actual consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, para mejorar la asistencia y eficacia en la gestión en la Sanidad castellano y leonesa. Las nuevas tecnologías empezaban a asomar la cabeza con fuerza y había que subirse a este imparable tren que llegaba a la estación. Pasado este tiempo, estos tres desafíos están cerca de convertirse en realidad muy pronto.

Respecto a la prescripción farmacéutica y la revisión de las facturas de las recetas, el pasado mes de abril los Médicos de Familia de nuestra Comunidad estrenaban el nuevo modelo de receta, en la que se apuesta por los genéricos y se incluye el precio de los medicamentos que prescribe el médico, así como la posología y la manera en la que el paciente debe administrar el fármaco. Todo ello de una forma sencilla y con dibujos explicativos que facilitan la comprensión de la receta. Objetivo: que los ciudadanos sepan lo que pagan por los medicamentos que consumen y, de esta forma, valoren lo que cuesta mantener la calidad de la Sanidad y puedan hacer un uso responsable de ella. Y en lo que se refiere a potenciar el papel de los farmacéuticos, Sáez Aguado ya lo anunciaba recientemente: «Van a tener un mayor protagonismo y un papel más activo en el sistema sanitario público de Castilla y León a la hora de asesorar, aconsejar y educar a los ciudadanos en Salud y en hábitos de vida saludables». Algo que se está viendo ya, tras la entrada en vigor del copago farmacéutico en función de la renta, donde los boticarios se han convertido en los principales asesores de esta medida respondiendo a las miles de preguntas y dudas de los usuarios.

Toda la información con un ‘click'
 Pero ahora el desafío más importante se llama sistema único de identificación de pacientes, que la Consejería de Sanidad implantará a lo largo de este año, y que permitirá a los médicos de Familia, a los Especialistas, y a los del Servicio de Urgencias poder compartir toda la información acerca de un paciente, sus enfermedades, operaciones que se le han realizado, medicamentos que toma, alergias... con un solo ‘click' del ratón en el ordenador. Será también el paso previo a la despedida de la receta en papel, que es como la conocemos actualmente.
La Consejería trabaja para cumplir las previsiones y conseguir que ya el próximo año cada persona acuda a la Farmacia sin receta alguna, ya que el farmacéutico sabrá, con la identificación del paciente, qué medicamentos está autorizado a entregar y su cantidad exacta. Una información que, posteriormente, regresará al propio centro asistencial u hospital de donde partió, de tal manera que el médico que prescribió los fármacos conocerá al momento que su paciente ha recibido su medicación.

 

Más seguridad, ahorro y facilidades para los pacientes y profesionales
En Castilla y León ya está generalizado el sistema de información de medicamentos al que acceden los profesionales para prescribir fármacos. También la receta electrónica en los Centros de Salud, y, de forma experimental, funciona en la Atención Especializada en el Servicio de Endrocrinología del Hospital Río Hortega de Valladolid y en el Complejo Asistencial de Ávila. Las perspectivas son buenas y las ventajas muchas. La receta electrónica ofrece más seguridad a los pacientes, ya que mejora el acceso a la prestación farmacéutica, a la información y coordinación entre el médico y los farmacéuticos y la calidad asistencial, principalmente entre los enfermos crónicos, a los que reduce sus visitas al doctor. Asimismo, optimiza el proceso dispensación y promueve el uso racional de los medicamentos reducción el gasto. El farmacéutico conoce qué medicamento debe dispensar y gracias a un programa el médico detalla la toma del producto y facilita el día a día del paciente.