Nueva hegemonía por Andrés Muriel

La Razón
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El PSOE ha dejado de ser el partido hegemónico en Andalucía. Cambia de signo el mayor granero de votos de España y cae la tierra desde la que la collera González-Guerra asaltó triunfalmente la Moncloa hace treinta años. Lo que se desmorona es el símbolo del imperturbable poder socialista, una estructura que estaba emplomada para aguantar el traquido de cualquier terremoto. Hasta el terremoto de las elecciones del 2000 en las que Aznar ganó en España con mayoría absoluta lo aguantó Andalucía. Teófila Martínez cosechó el mejor resultado de la historia del PP, pero el PSOE de Chaves, de Zarrías y de Pizarro consiguió sacarle una cabeza de 130.000 votos. Andalucía, siempre socialista. Hasta las municipales del pasado mes de mayo, en las que el PP de Arenas se echó al zurrón 300.000 votos más que el PSOE y encendió la alerta roja en el cuartel general de la sevillana calle San Vicente.

Por segunda vez ha vuelto a producirse esa suerte de efecto columpio. El PP le da la vuelta a los resultados y tras el 20-N, como en las municipales, se sitúa en la posición que ocupaba el Partido Socialista. Hasta marzo el PSOE se va a aferrar a los charcos que pisará Rajoy, al eje de confrontación alzado desde Andalucía y a la vaga esperanza de que tres votos de castigo en diez meses son demasiados votos de castigo. Ya no se trata de sondeos ni de cuentos del lobo que baja de la montaña. El PSOE tiene ahora mismo practicamente perdida Andalucía. Hoy comienza la guerra interna de un candidato –Griñán– que ni siquiera ha sido nombrado oficialmente candidato (ojo).